Tengo una hija de 16 años que hace cuatro meses conoció a un chico, el cual parecía muy agradable. Se mostró diferente: decía que tenía 23, estudiaba, con carro, soltero y sin hijos. Pero, lamentablemente, descubrimos que tiene 27, no estudia, es chofer y tiene mujer e hijos. Lógicamente, yo me enojé porque mi hija es una adolescente, por lo que lo amenacé con denunciarlo si seguía molestándola. Él se ha alejado, pero me cuentan que quiere hablar conmigo para decirme que es verdad que tiene hijos, pero que la madre de estos vive fuera del país y quiere seguir con mi hija. No sé qué hacer, porque ella llora todo el día, solo pasa nerviosa, se desmaya y ha empezado a tomar pastillas.
N.N.
Guayaquil
Es lamentable que su hija se encuentre en esta situación, sin embargo, considero que ustedes han salido favorecidos al descubrir la realidad. A continuación voy a detallar algunas ideas que podrían ayudarlos:
1. Un hombre de 27 años no es la persona idónea para relacionarse sentimentalmente con una jovencita por pertenecer a dos mundos con ideas, pensamientos, sentimientos e intereses diferentes. En caso de presentarse la situación, si la persona se mostrara totalmente sincera, podría manejarse dentro de una relación de amigos, para que la familia de la señorita pudiera conocerlo. Como verá esto no se ha dado.
2. Los adultos que representan a la menor, padre y madre, tienen el derecho de protegerla en la adolescencia. Hay una tendencia a idealizar a las personas, más aún si se trata de un “primer amor”. El estado de ánimo que presenta la joven es natural por la decepción sufrida, pero eso no significa que ustedes deban entrar en un diálogo con alguien que ha ingresado a la vida de su hija con mentiras. Esto ya es un pésimo indicador.
3. Hable con la joven y explíquele los peligros que representa una relación con un hombre casado y con hijos. Me temo que se le avecinan tiempos difíciles. Sugiero que actúen rápido, ejerciendo autoridad, con mucha claridad y amor.
Sonnia Navas Gafter,
Psicóloga clínica y magíster en Terapia Familiar Sistémica.
Telfs.: 244-8058, (09) 295-1231
Dejar a su mujer por otra
Tengo 48 años y me casé a los 22 porque dejé embarazada a una chica que vino del campo. No terminé mis estudios y me puse a trabajar muy duro. Tuve dos hijas que ya son universitarias. Les he dado una buena vida, comodidades y viajes. Mi mujer nunca me apoyó para que termine mi carrera, le puse un negocio y es independiente. Mi vida es simple y rutinaria. Hace un año que veo a una dama de 44 años, profesional y muy culta. Siento que ella se preocupa de mí como persona. Creo que ya cumplí con mi mujer, pero me da pena dejarla porque no me ha dado motivos. ¿Qué hago?
Mario,
Portoviejo-Manabí
Pienso que su relato es sumamente claro, sin embargo, considero que preguntar algo tan trascendente como es un divorcio no se puede contestar sin un proceso de reflexión terapéutica más sostenida. Aun así me atrevo a sugerirle que antes de tomar la decisión definitiva busque asistencia profesional y espiritual con el fin de ahondar en sus sentimientos respecto de su pareja y en pareja. A la vez debe darse una tregua en la relación paralela que mantiene, pues una decisión de esta magnitud no debe ser tomada por la presencia de terceros, eso no le daría claridad emocional y psíquica para analizar su situación con transparencia y objetividad. Un matrimonio solo debe terminarse por dejar de amar a la otra persona, pero no por la presencia de “un tercero”.
Si aun así desea retirarse de su hogar, debe hablar con su esposa con mucha franqueza, respeto y lealtad, más aún si usted reconoce que ella no “es responsable” de lo que le está sucediendo. Mucho me temo que usted no la ha amado desde el inicio sino que tal parecería que se vio obligado a responder por sus actos como caballero. Una vez que haya confrontado el tema con su esposa, siéntense ambos con sus hijas para informarles de esta decisión y dejarles claro que cuando se produce un divorcio se separan el esposo y la esposa, pero que los padres nunca se divorcian, y que ellas pueden seguir contando incondicionalmente con usted.
Liliam Cubillos Andrade,
Psicóloga clínica.
Telfs.: 268-7389, (09) 986-1130
Hija con tartamudez
Tengo una hija de 8 años y sufre de tartamudez. Ella no puede hablar muy bien y se siente mal porque es la burla de todos sus compañeros en la escuela. Me dicen que se cura con un dispositivo que se les coloca, no sé en qué parte. Dígame si es verdad o qué hacer.
N.N.,
Guayaquil
La disfemia o tartamudez es una perturbación del habla y de la comunicación social caracterizada por una descoordinación de los movimientos fono-articulatorios y la presencia de espasmos musculares en distintos puntos de la cadena productora del habla (diafragma, glotis, lengua, labios...). La tartamudez se presenta en distintas intensidades, según el caso, depende del contenido del mensaje, del interlocutor, de la situación y el estado anímico en que se encuentre. A mayor ansiedad, más intensa será su dificultad. Todas las personas que presentan disfemia o tartamudez necesitan de un tratamiento, cuanto más precoz mejor, pero conviene no confundir este trastorno con un fenómeno mal llamado “tartamudez evolutiva”, que se refiere a las pausas, repeticiones de sílabas y palabras típicas de ciertos niños de 3-4 años que no encuentran sus palabras con la suficiente rapidez, este no sería su caso ya que su hija tiene más edad, pero considero que es importante de mencionar.
Sobre la conducta de maestros y familiares ante un niño que padece este trastorno, debemos tener en cuenta que el niño es incapaz de controlar su dificultad con un simple acto de voluntad. Es contraproducente interrumpir al menor, hacerle repetir o anticipar lo que nos va a decir, pero tampoco hay que alabarlo cuando habla normalmente, pues es recordarle su trastorno. Nuestra tarea consiste en formar a su alrededor un clima de confianza y de comprensión, esto tendrá mejor efecto que la utilización de cualquier dispositivo artificial. Recomiendo realizar una valoración por parte de una terapeuta de lenguaje, para despejar cualquier duda.
Verónica Zerega,
Terapeuta de Lenguaje Infantil.
Telfs.: 601-4689, (09) 325-5524
Relación tormentosa
Soy parte de una relación tormentosa con mi pareja. No tuvimos un buen comienzo, pero aun así decidimos continuar. Sin embargo, ha sido un problema porque siempre estamos en constantes discusiones. Terminamos, pero luego volvemos, no sé qué hacer.
Johanna,
Guayaquil
En una relación que está dando muestra en su presente de tener tantos conflictos y desajustes, el pasado o el inicio de esta no es de gran importancia. Le sugiero centrarse en analizar sola o en conjunto con su pareja si los enfrentamientos que están teniendo se deben a una mala comunicación, de comprensión de una de las dos partes, a desajustes de personalidad, a problemas de temperamento o puede estar frente a un esquema en el cual se involucra a un sometido y a un sometedor. Existe una amplia gama de posibilidades para que las relaciones tengan este tipo de dificultades, puede ser que usted encuentre en una de las mencionadas una posible causa para su conflicto. En cualquiera de los casos necesita atender con mucha profundidad lo que se está dando en su relación, puesto que no es justo ni la pérdida de tiempo, ni el desgaste emocional o la mala experiencia que podría quedar de una relación afectiva que está siendo mal manejada. Recordemos, la relación de pareja es una vinculación de amor que permite convertir a dos personas en una sola y caminar juntas hacia una meta en común. Ni el uno detrás del otro, ni el uno frente al otro... juntos.
Romy Albuja Arteaga,
Psicóloga clínica.
Telfs: 243-0772, (09) 621-2149
Fractura en la muela
Fui donde un odontólogo general por un ligero dolor de muela, me revisó y me dijo que necesitaba un tratamiento de conducto a lo cual accedí y lo comenzó a hacer, pero luego me dijo que posiblemente tenga una fractura a nivel de las raíces de la muela y paró de hacerlo. Me mandó a tomar una radiografía completa de todos los dientes llamada panorámica, para poder ver la fractura. Me asusté ya que me comentó que si es fractura habría que sacar la muela, pero que él estaba muy seguro de que la iba a perder y que habría que desgastar las dos muelas de los lados para hacer un puente y reemplazar la que se iba a perder. No regresé más, pues no me duele y mis otras muelas no tienen nada, y me da pena que las desgasten.
Mi pregunta es: ¿el puente es la única solución?
Óscar,
Guayaquil
El odontólogo general maneja tratamientos de conducto muy bien, pero cuando ya existen dudas como lo de la fractura usted debería recurrir a un endodoncista, que es el especialista en tratamientos de conducto, y este es el más indicado para ver el pronóstico de su muela, ya que se necesita un chequeo interno de las raíces porque una radiografía no es suficiente. Sobre si el puente es la única solución, no es así, en el espacio que quedaría (si es que llega a perder la muela) podríamos colocar un implante, que es una raíz de titanio colocada en el hueso y luego del tiempo de aceptación del organismo (entre tres y seis meses) se pone una corona sobre el implante y quedará reemplazada la muela perdida. No debe pasar mucho tiempo para hacer esto, porque los dientes al perderse uno se comienzan a desordenar. Si usted desea, puede buscar una segunda opinión.
Dra. Alba Zanabria V.,
Odontología estética.
Telf.: 268-3324