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| Sin presión |
Según la odontóloga Mirella Estrella de Polit, el niño alrededor de los 3 años deja el hábito de chuparse el dedo porque tiene otras actividades y no se produce ningún daño en su estructura ósea.
Pero si continúa con la costumbre después de haber perdido sus dientes de leche, hay aparatos (fijos o removibles) que se colocan en la boca por un tiempo y muchas veces logran que olviden la succión, siempre que no necesiten también apoyo psicológico.
El daño que producirá la succión va de la mano con la intensidad (fuerza con la que la realiza), frecuencia (cantidad de veces al día) y duración (tiempo que se demora en cada succión), y posición del dedo, aunque el más frecuente es el pulgar.
El perjuicio es a largo plazo. Causa mordida abierta, paladar hondo, falta de contacto en los labios, dientes superiores anteriores salidos y los inferiores anteriores proyectados hacia adentro. (S.M.)
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