Un código que busca establecer normativas que faciliten la libre y cómoda movilización de las personas con discapacidad.
Transitar con libertad y comodidad es un acto que se realiza día tras día, muchas veces sin prestar mayor atención a la estructura urbanística que acoja la ciudad. Sin embargo, para las personas con discapacidad cada desnivel del suelo, aviso gráfico o sonoro es un elemento que influye en sus actividades.
Con la idea de contribuir al desarrollo independiente de este sector de la población nacional, el 13,2% según el Conadis (Consejo Nacional de Discapacidades), César Baquerizo Arosemena, ingeniero civil, y Augusto Cornejo Franco, arquitecto, idearon el Código de diseño y construcción, aplicado a las personas con capacidades especiales para el Ecuador, en el cual se establecen normas específicas para facilitar el desenvolvimiento de este sector de la población.
Baquerizo indica que las personas se componen de cuerpo, mente y alma, y el que alguien tenga una discapacidad física no marca la diferencia con otra.
Después de estudiar códigos similares que se aplican en EE.UU., Brasil, Uruguay, Paraguay, entre otros países, se realizó una adaptación a la realidad ecuatoriana, en la que no se pretende incrementar el costo de las construcciones sino recordarle a quien diseñe la obra que este 13,2% de personas también hará uso del sitio.
Se plantea como punto indispensable el que la puerta principal de cualquier localidad debe medir 90 mm para que una silla de ruedas ingrese sin problemas, igual para los ascensores y otros accesos.
Este código está dividido según el uso, pues no se aplica para viviendas unifamiliares, pero sí para áreas comunes como parques, estacionamientos, en relación con la extensión del lugar.
Y principalmente en hospitales y universidades, el establecer un porcentaje de baños y estacionamientos en estos sitios es un hecho que no se puede omitir. “No se puede argumentar que a estos lugares no llegan personas con discapacidad y que cuando se presente el caso adecuarán el sitio; al contrario, deben hacerlo para que puedan acudir”, afirma Baquerizo.
Las medidas de señalización juegan un papel importante en el desempeño de quienes tienen discapacidad auditiva, mientras que los pasamanos de los no videntes deben ser continuos, pues representan el apoyo de quienes tienen esta discapacidad, así como las pendientes de las rampas tienen que ser proporcionales al largo de la misma.
El libro es ahora una guía, pero la Municipalidad de Guayaquil lo ha acogido como proyecto de ordenanza municipal, indica Baquerizo, quien espera sea aceptado y puesto en práctica.
“Tampoco hay que asustarse, porque no se pide que los edificios antiguos cambien totalmente, es para las edificaciones nuevas, pero si van a realizar una remodelación sí deben adaptarse al código. Así veremos a este porcentaje de la población en las calles valiéndose por sí solo”, comenta.
Este proyecto, que nació de la tesis universitaria del ahora arquitecto Augusto Cornejo, espera que progresivamente las barreras arquitectónicas se eliminen y los municipios lo acojan como una ordenanza. (G.J.)
Libro: Código de diseño y construcción. Aplicado a las personas con capacidades especiales para el Ecuador. (En librerías).