La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 12 de Octubre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Moda
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    El Aguacate
    Sociedad
    Gastronomía
    Teatro
    Libros
    Sabor
    Orientación
    De Cine y Del Resto
    Salud
    Cocina de Patricia
Gastronomía 
Villa Delizia, concepto diferente
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

Conocí al supuestamente ogro Dario. Resultó ser hombre locuaz, extrovertido, risueño, apasionado de  vinos, deseoso de aconsejar a sus clientes para que disfrutasen al máximo su comida”.

Cuando se estrena un restaurante, recibo comentarios positivos y negativos. Poco tomo en cuenta. Espero que pasen  semanas o meses antes de acudir. Entre las opiniones cosechadas, una dama me advertía de que el anfitrión Darío era un hombre malgeniado capaz de mandar al diablo a quien pedía un lomo muy cocido, no aceptaba que alguien quiera un espagueti que no esté al diente como Dios manda.

La realidad fue otra. Fui a almorzar, conocí al supuestamente ogro Dario (sin acento agudo sobre la i para los italianos). Resultó ser hombre locuaz, extrovertido, risueño, apasionado de  vinos, deseoso de aconsejar a sus clientes para que disfrutasen al máximo su comida. Sé que, al inicio, no se logró el risotto como debido, hubo cambios. Daré mis apreciaciones sin temor ni favor, analizando más bien los servicios prestados y los platos  saboreados.

Villa Delicia es un lugar diferente Sería absurdo compararlo con Riviera o Casa di Carlo, ambos muy buenos. Es distinto, sazón distinta, platos distintos a veces. Se quiso instalar aquí un lugar que tuviese otras particularidades. La decoración ha sido llevada a cabo con gusto en una superficie enorme, con patio para fumar, terraza al aire libre, boîte tipo night club íntimo de noche en el primer piso, pianista de planta  romántico que toca suavemente, no cubre las conversaciones. Lástima que aquel piano esté tan desafinado. Imagino aquí un cuarto de cola espectacular de sonido perfecto.

Nuestro menú empezó con berenjena alla parmigiana. Asistí a su elaboración en la cocina. Se trata de un cuenco sencillo en el que  van poniendo berenjena cocida, salsa espesa de tomate, rebanadas de queso mozzarella, así sucesivamente. El resultado es sencillo pero de sabor espectacular. El tártara di filetto conviene a quienes aceptan carne cruda molida coronada por un huevo también crudo.

La sazón la da una mezcla de salsa Worcester, jugo de limón, mostaza inglesa, aceite de oliva, hierba puede resultar muy sabroso para los aficionados entre los cuales me encuentro; incomible o insoportable para quienes comen la carne muy cocida. La salsiccia calabresa con cima de rapa es una de las mejores que he comido por su toque de hinojo, su espléndida textura.

El acompañamiento exótico es una hortaliza de la que no tenemos traducción al castellano “cime de rapa”, con cierto toque de brocoletti, sabor algo anisado. El imboltino de pollo con puré, enrollado preparado a partir de la pechuga aplanada, incluye en su relleno jamón ahumado, judías verdes, porro, pollo, red de pulmones de cerdo, vino de Marsala. Se sirve con puré de papa y de camote. En la mitad del almuerzo viene bien una copita de vino de pasas. El risotto fue tratado con vinagre balsámico de Modena, queso parmesano, mantequilla clarificada, cebolla, vino blanco y presentado en  un cestito hecho con el parmigiano: excelente resultado.

El postre fue un Pavarotti: huevos, azúcar, harina para la masa, relleno de  queso mascarpone con yema, dando la primera impresión de una crema pastelera: un dulce diferente. No probé el tiramisú ni puedo opinar. Bebimos un sensacional Nicolás Catena Zapata 2004 (fruta negra, vainilla, violeta  en el aroma, toque de cassis, infinitamente más sedoso y sutil que el ya sabroso Angélica Zapata). Pueden conseguir botellas de vino desde $ 13 hasta $ 142, pero una copa del maravilloso Achaval Ferrer Quimera les costará $ 14. En Villa Delizia no disparan con exceso el margen de utilidades en los licores. Prueben con gusto un Salentein, un Humberto Canale. Terminen con un expreso, una copa de grappa.

Villa Delizia, con su  entusiasta, enjuto y simpático chef Roberto Rabotti, quería ser diferente. Con su modernísima bodega de vinos y su filosofía del buen comer lo ha logrado. Es un restaurante polémico, creativo. Las opiniones estarán siempre divididas y eso puede ser bueno.

Villa Delizia: Circunvalación Sur 106 y V. E. Estrada.
Telfs.: 288-7199 y 288-3870.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados