La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 12 de Octubre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Moda
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    El Aguacate
    Sociedad
    Gastronomía
    Teatro
    Libros
    Sabor
    Orientación
    De Cine y Del Resto
    Salud
    Cocina de Patricia
Gente de cine 
Kevin Costner, con el voto decisivo
ampliar imagen ampliar imagen

Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Fabián Waintal

En Swing Vote interpreta a un hombre que hace la diferencia, pues de su voto depende una campaña presidencial. También cuenta sobre su ‘nuevo’ rol de papá con Cayden, su hijo más pequeño.

Sin dejar que el representante de prensa le imponga límites de tiempo para nuestra entrevista, Kevin Costner demuestra que todavía sigue llevando las riendas del estrellato, como siempre. Y en plena época de elecciones llega al cine con una inteligente propuesta, con la película Swing Vote, y la historia de otra elección presidencial que se define por el simple voto de un ciudadano común, como él. No es una superproducción con efectos especiales, tampoco está repleta de acción y ni siquiera propone sexo subido de tono. Pero lleva el prestigio de Kevin Costner y es más que suficiente. Sin la fama de otras épocas, aun después de haber pasado los 50 años, sigue acaparando la atención femenina y la admiración masculina, manteniendo la reputación intacta de un nombre muy difícil de borrar.

Pregunta: ¿Es necesario mantenerse bien físicamente para conservar una buena imagen en el cine?
Respuesta: Depende. Por ejemplo, hice Perfect World. Y en ese caso, para una película sobre la cárcel, la mayoría de la gente suele levantar muchas pesas. Pero había hecho exactamente lo opuesto, porque pensé que era lo que menos se quiere hacer en una situación así. Si estoy en prisión solo voy a querer leer, tomar café, hacer lo mío. Y no me voy a ver impecable. Pero por haber aparecido así me criticaron mucho. Al público le gustó el filme y muchos me elogiaron, pero no faltaron quienes dijeron que me veían ‘un poco descuidado’. Ahí me di cuenta de que no se puede ganar cuando uno está en el nivel que estoy.

P: Hace poco Reese Witherspoon pasó por algo parecido, cuando bajó demasiado de peso para una película y muchos pensaron que tenía problemas de salud. Después de tanto tiempo, ¿usted aprendió la fórmula para dejar a todos contentos?
R: No se puede... Para alguien con casi dos metros de altura como yo exigen que me vea como Adonis, para que la gente no se burle. Los actores de carácter pueden hacer cualquier cosa y hasta ganan un Oscar por ello. Les permiten cambiar haciendo esto o lo otro, pero cuando alguien como yo lo hace, la gente a veces piensa “¿te pasó algo malo en tu vida personal porque te dejaste llevar en aquel momento?” (ríe). Es verdad, es cierto. Obviamente, los primeros en opinar así son los periodistas. No me quieren ver cambiando y si cambio en algo por algún personaje, enseguida preguntan si pasó algo malo. 

P: ¿Habiendo pasado los 50 años de edad, nota algún cambio en Hollywood? ¿Hoy existen muchas más presiones por tratar de mantener la juventud de las grandes estrellas con botox o cirugías estéticas?
R: Pienso que hay que hacer lo que uno quiere. Yo estoy realmente cómodo como estoy. Quiero mantenerme saludable porque todavía quiero ser atractivo para mi esposa (ríe). Es importante, ¿no? Hay que esforzarse por la pareja. Y espero que ella también se esfuerce por mí. No quiero ser como un frágil frasquito para mis hijos más grandes. No quiero avergonzarme por la forma en que me veo. Voy a seguir teniendo mi edad, pero voy a estar lo mejor que pueda con mi edad.

P: ¿Cómo vive la paternidad del bebé Cayden en este punto de su vida, en comparación con sus otros hijos mayores?
R: Tengo amigos que tuvieron lo que podrías llamar una segunda vida cuando tuvieron hijos en un segundo matrimonio, y a mí siempre me sorprendió. Te hablo de personas muy exitosas que me han dicho “hombre, la segunda vez es realmente diferente, pude ser un mejor padre, pude mejorar en esto o lo otro”. Y agradezco a Dios por no haber tenido que decir algo así, porque desde que empecé mi carrera, mis hijos siempre fueron muy importantes para mí, vinieron conmigo al estudio, a cada película que yo hacía. Así como yo también iba a todas sus obras de teatro o los eventos deportivos. No me perdí nada de nada. Tengo el gran sentimiento de haber estado presente en cada etapa de los tres hijos mayores que crié. Y mi mayor preocupación siempre fue si podía tener la misma energía con mi bebé Cayden. No estaba tan seguro y por eso me tomó tanto tiempo decidirme a tenerlo.

P: ¿Aprendió algo nuevo con el bebé?
R: No es que me haya enseñado nada. Cayden es absolutamente una persona propia ahora. Tiene 14 meses y todo lo que está en frente suyo llama la atención. Tengo un trabajo importantísimo por delante criando este jovencito, tratando de mostrarle o rodearlo de otros hombres y mujeres que sean importantes en su vida. Sus hermanos, gente que yo valoro... porque no voy a estar aquí toda la vida. Y por eso quiero criarlo, tratando de caminar las mismas huellas, como una forma de decir, dejando que sepa qué roca no es segura y qué roca es más firme, tratando de hacerle saber con quién puede hablar este tipo de cosas. Al final, él igual tendrá que vivir la vida por sí mismo, como todos. En tu caso, incluso, no estás con tus padres ahora mismo, para hacer tu trabajo. No están en este lugar para darte ningún consejo, pero hubo un momento de tu vida en que pudieron hacerlo. Así es como yo lo veo. 

P: ¿Qué lo llevó a decidirse por financiar y protagonizar una cinta como Swing Vote?
R: Me gustó la relación que había entre un padre sin ninguna ambición y una hija con todas las ambiciones del mundo, que le pide una sola cosa, algo facilísimo que él tampoco quiere hacer. La película maneja muy bien la relación interpersonal y creo que los guionistas hicieron un trabajo maravilloso agregándole comedia a la política. En cierta forma es una buena observación de la política norteamericana.

P: ¿No cree que la película tenga un mensaje definido en la importancia de un simple voto para las elecciones presidenciales?
R: Sí, pero el mensaje no fue intencional, porque si no sería un documental. Hay algo genial en el solo hecho de sentarte en una sala a oscuras para ver una película: vas a encontrar siempre un dibujo diferente. Y creo que en mi propia carrera, si nos fijamos en los detalles, cada uno dibujó algo diferente de cada película. Los detalles a lo mejor significan algo para uno y no significan exactamente lo mismo para otros. Y cuando la gente me lo resalta, te juro que es la mejor crítica del mundo que pueda recibir. Les digo: “¿Realmente te diste cuenta de eso?”, porque yo puedo acordarme de cualquiera de los días específicamente; me acuerdo de cada pelea o cada idea. Y cuando alguien me dice que le gustó algo, al día siguiente voy a trabajar con un mejor empujón.

P: ¿Cree que la gente quiera compartir una película como Swing Vote? ¿Cómo se logra un clásico del cine como lo fueron JFK, Untochables, No Way Out o The Bodyguard?
R: En todas las películas que hice, aunque no siempre terminó siendo así, al menos busqué llegar al público. Usualmente lo logras de una forma que nunca antes se vio, aunque las películas tengan fórmulas determinadas. Esta también la tiene y no hay nada de malo en que un género tenga fórmulas. Nada. Todas las películas la tienen: ¿Dónde se enamoran? ¿Dónde se desenamoran? ¿Dónde vuelven a juntarse? Lo importante es hacer algo un poquito diferente alrededor de esas fórmulas para que el filme tome vida propia. Ahí es cuando surge la oportunidad de un clásico. Pero si no lo logras, jamás lo será.

P: ¿Entonces piensa que Swing Vote realmente pueda llegar a ser un clásico del cine?
R: Lo peor de hacer algo diferente en el momento de las fórmulas de cada película es que a veces la gente no entiende lo que hiciste y dice “eso es demasiado duro” o “fuiste demasiado malo con ella” o “no deberías haber insultado tanto”. Es lo que pasó con Swing Vote y el personaje de Budd. Él habla con insultos y yo no los quise quitar para mejorar el rating, porque así es él. Si quieren prohibir la película para menores por algo así, que lo hagan. ¿Se entiende lo que digo?  No quiero quitar algo por dejar de ofender un poquito. No quiero impresionar con mi moral, pero en esta película, el tipo de persona que vive en una casa rodante habla así y no me parece que sea tan malo. Quiero decir que solo podemos tratar de hacer una película clásica tratando de proteger nuestras propias decisiones, nuestro propio swing vote.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados