Domingo 12 de octubre del 2008 Música

Jerry Rivera llegó tarde, pero deleitó al público

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Jerry Rivera cantó durante 83 minutos los temas que lo hicieron famoso ante miles de fanáticos que lo ovacionaron.

Con el tema Amor no hieras mi vida, el boricua Jerry Rivera abrió el concierto público que organizó  ayer  el Municipio de Guayaquil, en la avenida Quito y El Oro.

Cuando ingresó cantando al escenario, los efusivos gritos de emoción del público, apenas sí dejaban que se escuchara la melodía. Y es que la espera había sido larga, su presentación estaba prevista para las 20:30, pero apareció a las 22:20.

Antes de él cantaron los hermanos Egberto García y María de Lourdes, pero su participación no tuvo buena acogida del público que a toda voz pedía que apareciera Rivera, porque para verlo habían acudido hasta ahí. Los asistentes coparon la av. Quito, desde Bolivia hasta Camilo Destruge;  y a lo largo de El Oro, desde José de Antepara hasta Capitán Zaera. Estaban personas de todas las edades (hasta mujeres con niños de meses) que no les importó esperar de pie y aguantar empujones. Una espera que intentó mitigar el artista  ecuatoriano Luis Ernesto Pérez, que tenía previsto cantar dos temas e interpretó seis.

La presencia de Jerry Rivera, quien cantó acompañado de su orquesta y dos esculturales bailarinas peruanas, lo compensó todo con su show, que trajo canción tras canción: Mi libertad, Casi un chiquillo, Cuesta abajo, Ese, Midley salsa, Un amor verdadero, Cara de niño, Amor como el nuestro, entre otras.

A los treinta minutos de haber empezado su concierto, uno de los asistentes del artista subió al escenario a una joven para que este le cantara. Mientras la fanática lloraba de  emoción, Rivera la miraba a los ojos y le decía: “Mira mis manos tiemblan así por ti/ sé que tiemblas por mí / siento el encanto de una noche entre tus brazos / ven y dame al fin  tu amor”. A lo largo del tema la abrazó y besó en el rostro y hasta le cantó de rodillas, mientras el público deliró de emoción, y algunas chicas lloraron.

Rivera abandonó el escenario a las 23:43 en una furgoneta que lo esperaba al pie de este y lo trasladó al hotel Oro Verde, donde estaba alojado.
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