¡Qué chévere!, ya comenzó la segunda etapa de la campaña Sonríe Ecuador. La primera etapa se inició hace algunos meses, pero, lamentablemente, alguna tragedia se interpuso y la campaña tuvo que suspenderse un poco. ¿Qué tragedia era la que sucedió? Ah, que ganó las elecciones el Correa, creo. ¡Ay no, qué bruto!, esa fue una tragedia que sucedió mucho antes, porque cuando comenzó la primera etapa ya era vicepresidente el Lenin Moreno, que es el de la idea de que los ecuatorianos tenemos que cambiar de actitud y tomar las cosas con buen talante. Ahurita que me acuerdo, las inundaciones fueron las que nos botaron jodiendo las sonrisas e hicieron que estas se transmutaran en un rictus de desesperanza y lograron que nuestro ánimo volviera a transitar por los cansinos senderos del derrotismo. ¡Qué lindo quiablo!
Bueno, pero ahora, en esta segunda etapa, no hay pretexto para que, a la voz de Sonríe Ecuador, afrontemos nuestra realidad con la convicción de que con alegría todo puede salir mejor, como pide el Stalin. ¡Ay no!, el Lenin quise decir. Es que siempre me confundo cuando hablo en ruso. ¿Por qué al Lenin mejor no le pondrían San Petesburgo, para que no haya lugar a confusión? O bueno, ya, Siberio.
Lo cierto es que esta segunda etapa se ha inaugurado con todos los buenos augurios, porque nos ha cogido a todos contentísimos. Cómo será que hasta el Correa, que es el más cabriado de todos, ha dicho que convoca a los ecuatorianos a unirse, incluso a los que votaron por el No. ¡Qué risa que me da! Ay no, ¡qué sonrisa, quise decir! Y es que si los que votaron por el No se unen, después les ha de decir a los del buró político que les haga nomás dar el paso al costado porque mucho joden y les ha de dejar en el limbo, como al Alberto Acosta, pobrecito. Y eso, si está de buen genio. Si está de mal genio, les ha de hacer renunciar y después les ha de elevar de rango, como al Larrea, o les ha de colocar en el Banco Central, como al Vallejo, y a tantos otros a los que les castiga y enseguida les reubica de puro malo para que hagan papelones, como al Bustamante. Solo con eso ya tenemos los ecuatorianos (y ecuatorianas) motivo para andar carcajiándonos de sonrisas, como quiere el Trosky. No, no era el Trosky, sino el Stalin. Ah, ya me acordé, ¡el Lenin!
Gran tipo es el Lenin. Ejemplar. Es, ¿cómo les explico?, de esas personas que encuentran el lado bueno hasta en las cosas más malas. Por ejemplo, si a él le dejaran hacer campaña, ¡cómo nos hiciera sonreír Ecuador con el Congresillo!
Chuta, camináramos por la calle hechos unas pascuas de solo pensar cómo se pelean los que quieren quedarse y no les deja el buró. Ja, ja, já, ¡qué risa que nos dará! Y cómo nos sonriéramos Ecuador al comprobar que... Espérense un ratito que ya no aguanto de la sonrisa Ecuador. Cómo nos sonriéramos Ecuador al ver que las primarias que manda la nueva Constitución se quedan como siempre en secundarias porque nadie les hace caso, ja, ja, já.
O sea es lindo estar de buen genio, francamente. Ojalá que la campaña del Stalin siga, porque vamos a pasar precioso, francamente. Chuta, nues Stalin sino Lenin como se llama el vicepresidente. Stalin es el presidente, creo.