El G7 volvió ayer a enviar un mensaje de unidad frente a la crisis, en una inusual reunión en la Casa Blanca que llega luego de la aprobación de un plan amplio pero vago que deberá pasar mañana la prueba de fuego en los mercados.
“Todos reconocemos que esta es una crisis global grave y por lo tanto requiere una respuesta global”, afirmó ayer el presidente norteamericano, George W. Bush, desde la Rosaleda de la Casa Blanca, rodeado por los representantes del G7: EE.UU., Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia.
Además, la reunión que celebra hoy el Eurogupo podría concluir con un plan conjunto para hacer frente a la crisis. El gobierno de EE.UU. comenzará a adquirir acciones de los bancos para ayudar a recapitalizar a las instituciones financieras.
Las principales bolsas mundiales concluyeron el viernes una de las peores semanas de su historia.
En un plan de cinco puntos presentado la noche del viernes, el G7 se comprometió a tomar acciones para que los bancos se recapitalicen con fondos públicos y privados. Ese plan no menciona, sin embargo, una de las opciones respaldada por el gobierno británico: la de garantizar toda la deuda interbancaria a nivel mundial.
Reunión del G20
El presidente Bush asistió sorpresivamente ayer a una reunión histórica de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20.
Es la primera vez que el G7 consulta a países emergentes del G20 como China, India, Brasil, México o Rusia a causa de una crisis que se inició en un país rico, Estados Unidos.
El G20 se comprometió a utilizar todos los mecanismos a su disposición para contener la crisis financiera global.
Bush pidió ante el G20 la “participación de otros países para la solución de la crisis” financiera global, tras reconocer que la debacle “tiene su origen en los países avanzados”.
Brasil desea que el G20 sea transformado en una instancia capaz de responder a las crisis financieras internacionales, indicó el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega.