La agitación en Wall Street y la débil economía están cambiando los contornos del mapa de la campaña presidencial en Estados Unidos, al dar nueva fuerza a la estrategia de Barack Obama de incursionar en territorio republicano, a la vez que llevan a John McCain a reducir sus esfuerzos para capturar estados demócratas.
Obama ha emprendido lo que ambos bandos describen como serios esfuerzos en al menos nueve estados que votaron por George W. Bush en el 2004.
McCain compite en sólo cuatro estados donde los demócratas ganaron en el 2004: Pennsylvania y New Hampshire, seguidos por Wisconsin y Minnesota.
Su decisión, el 2 de octubre, de retirarse de Michigan, sede de gran parte de la atribulada industria automotriz, reflejó el reto que la economía a la baja ha creado para los republicanos, que han ocupado la Casa Blanca durante los últimos ocho años.
Sin embargo, la abrupta decisión de McCain también subrayó el dilema en el que se encuentra.
A diferencia de él, Obama decidió no aprovechar el sistema federal de financiamiento de campañas, que limita el gasto a 84 millones 100.000 dólares. Al usar su ventaja en la recaudación de fondos para competir en tantos lugares, Obama ha forzado a McCain a gastar dinero para mantener su posición en lo que se había considerado que eran estados republicanos seguros.
Obama tiene ahora una ventaja sólida en estados que representan 189 votos electorales y está bien posicionado en estados que representan 71 votos electorales más, para sumar un total de 260, según un conteo de The New York Times, basado en sondeos y entrevistas con funcionarios de ambas campañas y analistas externos. Se necesitan 270 votos electorales para ganar la Presidencia.
McCain tiene ventajas sólidas en estados con 160 votos electorales y está bien posicionado en estados con otros 40 votos electorales, según el mismo conteo, para sumar un total de 200. Sólo 6 estados que representan 78 votos electorales —Colorado, Florida, Nevada, New Hampshire, Ohio y Virginia— no tienen un líder claro en las encuestas.
Obama parece tener más opciones para alcanzar el umbral de los 270 votos, sobre todo si McCain no logra imponerse en alguno de los estados ganados por los demócratas en el 2004.
Pero las circunstancias podrían cambiar antes de la elección del 4 de noviembre.
Los asesores de McCain esperan que el tema de la economía se aleje un poco del público, ahora que el Congreso ha aprobado un plan de rescate, y que se abra el camino para intentar que la contienda vuelva a convertirse en un referéndum sobre las credenciales de Obama.
El candidato demócrata trata de aprovechar lo que ambos bandos creen que podría ser un momento decisivo, al valerse de Wall Street como una forma de centrar la atención en asuntos relacionados, como Seguridad Social y el cuidado de la salud.
Es la atención médica, dijeron sus asesores, el tema que creen que resuena más entre los estadounidenses.
Sin embargo, en una señal de lo reñido de la campaña, tanto Mc- Cain como Obama han enviado gente y dinero a Maine y Nebraska, dos estados donde los votos electorales están divididos, para tratar de conseguir un solo voto electoral.
La batalla no es imaginaria: hay resultados plausibles que dejarían a ambos candidatos con un empate de 269-269 votos, lo que haría que la elección tuviera que ser resuelta por la Cámara de Representantes.
McCain envió a trabajadores de su campaña de Michigan a Maine, entidad que se ha vuelto demócrata en elecciones recientes. Y Obama ha agregado una oficina en Nebraska, un estado confiablemente republicano.
El margen en muchos de estos estados aún es relativamente estrecho y el campo de batalla sin duda podría volver a cambiar cuando los candidatos presidenciales participen en otro debate y McCain intensifique sus ataques contra Obama, como sus ayudantes afirmaron que planeaba hacer.
La campaña de McCain argumentó que, en vista de todo lo que ha sucedido, el republicano se mantiene a corta distancia del candidato demócrata, lo que demuestra que éste tiene problemas subyacentes con su atractivo.
“El senador Obama tiene más dinero que Dios, el clima político más favorable que se pueda imaginar, un colapso en Wall Street y una crisis financiera de tres semanas, y con todo eso, ¿el mayor margen que puede conseguir es de cuatro puntos?”, expresó Bill McInturff, uno de los encuestadores de Mc- Cain. “Eso habla de las dudas que hay sobre su falta de experiencia, su candidatura y otras cosas que hacen que la gente diga, ‘¿está realmente listo?”