El dinero fácil que permiten obtener las captadoras colombianas sería producto del narcotráfico. Esa advertencia hacen las autoridades financieras.
“Nos enfrentamos al riesgo de que en Ecuador se empiece a sanear dinero proveniente del narcotráfico de los carteles colombianos”, dijo a la agencia AFP Lincoln Larrea, subdirector de la Unidad de Inteligencia Financiera del Consejo contra el Lavado de Activos.
Los días miércoles y jueves pasados se realizó en Quito un evento para analizar el problema originado por las captadoras, una de las cuales (Interfeder) se instaló en Ecuador hasta que fue intervenida por la Fiscalía.
Dichas organizaciones operan bajo un sistema piramidal, que consiste en ofrecer altos rendimientos a cambio de que “inviertan su dinero e incorporen a nuevos inversionistas”, refiere Diego Zapater, director de esa Unidad.
Agrega: “Vemos que eso ha crecido a tal nivel que necesitan un mercado potencial nuevo, y nuestra frontera es débil”. Él cree que estas entidades consiguen clientes con tal rapidez que en pocas semanas ya tienen miles; “si las dejamos pasar unos seis meses podría contaminarse el sistema económico del país”.
Las causas están a la vista en la frontera. En Sucumbíos, por ejemplo, se señala al decaimiento económico por la erradicación de la coca en el Putumayo colombiano. A esa región cruzaban cientos de campesinos ecuatorianos para laborar como raspachines (recogedores de coca) y obtener altos ingresos.
El sector comercial y de la transportación de Sucumbíos también resulta afectado porque los cocaleros colombianos ya no llegan a comprar y divertirse en Nueva Loja. Hoy, la mayoría reconoce que el circulante no es el mismo desde hace tres años. Entonces, las captadoras surgen como una alternativa.
En Carchi se argumenta la baja en la producción agrícola, la disminución del comercio binacional y hasta el rígido control de las autoridades al contrabando, especialmente de combustibles, hacia Colombia. Nelson Cano, consejero provincial y hasta hace dos semanas presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, dice que es urgente la intervención del Gobierno con incentivos agrícolas, comerciales y el establecimiento de proyectos productivos para quienes subsisten del contrabando.
Por ser Tulcán una ciudad de intercambio comercial binacional, depende mucho de la fluctuación de la moneda del vecino país, el peso, y –según Cano– en estos momentos de crisis mundial enfrenta más inconvenientes por la cotización, que en esta semana llegó a 2.190 pesos por dólar, cuando meses atrás estaba entre 1.600 y 1.700 por dólar. Como consecuencia, al ecuatoriano le conviene irse de compras a Ipiales, al otro lado de la frontera. Al colombiano, en cambio, le resulta caro venir a Ecuador.
Cano afirma que muchos tulcaneños han optado por cerrar sus negocios e invertir en las captadoras, con el consiguiente riesgo. Eso origina –dice– una baja en el circulante y una recesión económica.
Quienes logran réditos en esas financieras prefieren comprar carros o hacer mejoras en sus viviendas, lo que no necesariamente quiere decir que genere beneficios para los demás. Otros han perdido sus casas y negocios por confiar en captadoras fantasmas que han cerrado sus puertas y no han devuelto las inversiones. La Policía incautó hace tres semanas casi 200 mil dólares en un hotel, probablemente procedentes de esas captadoras cerradas.
Un tulcaneño que hace de cambista y que después de obtener ganancias en una empresa perdió en otra, indica que el Gobierno ecuatoriano debe pedir a su similar de Colombia un mayor control de las captadoras. Pero Cano dice que eso no es posible, pues al momento ambos países tienen rotas sus relaciones diplomáticas, “más bien depende de la gente que no se deje atraer por el dinero fácil”.
Carmen
Dice ser inversionista
Era igual que en Colombia
“Interfeder funcionaba igualito que en Colombia. Yo soy de allá, de San Miguel, pero vivo en Nueva Loja. Por eso sé.
Aquí yo invertí $ 500 y me iban a pagar el 80% de utilidad en un plazo de 35 días. Semanas atrás estaban pagando hasta el 90%. Ahora como cerraron aquí tengo que traer una copia de la cédula, otra del recibo y dar un dólar para los trámites del comité (formado en Nueva Loja), y poder ir a cobrar en la Hormiga. Este negocio nos sirve porque ayuda bastante. He visto que gente rica y pobre venía a depositar”.
Nelson Cano
Ex presidente de la Cámara de la Comercio de Tulcán
Solo buscan dinero fácil
“La gente, como ve reducidos sus ingresos por la crisis, se ilusiona temporalmente en este negocio ilegal. Ahora invierten en las captadoras y solo están esperando que se cumpla el plazo para recibir el interés alto. Pero la gente arriesga su dinero. Nosotros ya tuvimos la experiencia de lo que sucedió en Machala; la gente sabe del riesgo, pero es ese efecto psicológico de que nos llega ese dinero fácil, y como en Colombia algunas empresas tienen credibilidad han seducido hasta a grandes comerciantes”.