Domingo 12 de octubre del 2008 Religiosa y Obituarios

Santa Narcisa de Jesús, anhelo de sus fieles desde hace 47 años

Tras cinco décadas de probar su vida ejemplar, la Violeta de Nobol se convierte en santa.

Una costurera y campesina noboleña que cambiaba los juegos y los amigos por las tardes de oración junto a un árbol de guayabo se convierte desde hoy en la tercera santa del país.

Narcisa de Jesús Martillo Morán, la Violeta de Nobol, concentra la atención de al menos 200 mil ecuatorianos que participan en jornadas de eucaristía, ayuno y romerías como homenaje por su santificación, una meta que han perseguido los fieles desde su muerte, el 8 de diciembre de 1869, a los 37 años, en Lima (Perú).

El cuerpo de la santa descansó en esa ciudad hasta el 30 de abril de 1955, cuando su sobrino nieto Miguel Martillo Ronquillo trajo sus restos a Guayaquil para depositarlos en la iglesia del Santísimo Sacramento (Pío Montúfar y  Manabí). De ahí pasaron a la iglesia de San José el 27 de junio hasta que, finalmente, el 6 de diciembre de 1972  los llevaron a su ciudad natal.

Desde entonces, y ya en Ecuador, la devoción de la llamada Narcisita ha crecido vertiginosamente, aunque el proceso de llevarla a los altares se inició hace 47 años, el 26 de septiembre de 1961.

Ese año, mientras los restos de la religiosa descansaban en Guayaquil, se tomó la decisión de solicitar su beatificación. Uno de los impulsores de la causa, monseñor César Mosquera  (primer arzobispo de Guayaquil de 1956 a 1969), dispuso la creación del Tribunal Diocesano, integrado por sacerdotes e historiadores, para recopilar información y documentos de quienes conocieron a la santa. Como parte de esa tarea se entrevistó bajo juramento a personas de Daule, Guayaquil y Nobol.

El padre jesuita Luis Mancero Villagómez fue el encargado de desarrollar el proceso para la beatificación. Él ya tenía experiencia en estas causas, pues en 1950 logró la santificación de Mariana de Jesús, después de 305 años de su muerte en 1645. Mancero inició las investigaciones y estudios. En Roma, Mosquera nombró al  padre diocesano Carlos Micceinelli como postulador de la causa, quien se encargó del seguimiento en el Vaticano.

El religioso recuerda que fue difícil la investigación, porque para esa época habían muerto todos los testigos que conocieron a la santa (1832-1869) y además fue difícil hallar algunos documentos relacionados con la familia y  la propia Narcisa.

“Las declaraciones llegaron en su mayor parte de Guayaquil, Daule, Nobol. También se recibieron declaraciones escritas de religiosas y seglares de Lima”, indica Pazmiño en  su obra Una mujer de nuestro pueblo. Tres años después, monseñor Mosquera entregó el 18 de noviembre de 1964 la documentación al cardenal Arcadio Larraona, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en Roma.

Esta agrupación estudió el material diez años. El 8 de mayo de 1974, los consultores de la oficina histórica de la Congregación dieron su voto favorable para continuar la causa. El 27 de septiembre de 1975, el papa Pablo VI firmó el Decreto de Introducción de la Causa de Beatificación de Narcisa de Jesús, Virgen seglar, con lo que se inició oficialmente el proceso.

Esta etapa empezó con  la  teológica, con la que se demuestra que el candidato a los altares practicó a la perfección las virtudes cristianas teologales (fe, esperanza y caridad) y las cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza). En la primera fase interviene el Defensor de la Fe. “Él  se encarga de descubrir las fallas de la documentación; él presenta sus objeciones y  la parte defensora de la canonización tiene que demostrar que está equivocado. Si no se logra demostrar, el proceso se anula”, dice Pazmiño.

“En el caso de Narcisa, esta fase fue muy complicada debido a la escasez de datos que se tenía respecto de ella, pero poco a poco se presentó más información”, sostuvo.

Tras haberse aprobado las virtudes, el papa Juan Pablo II la proclamó Venerable el 23 de octubre de 1987, pero no todavía de culto público.

Luego vino la fase de comprobar los milagros. “Esta es una  etapa muy rígida, exigente, porque los milagros son rechazados cuando no hay la certeza de una curación sobrenatural”, destaca Pazmiño. La comisión  aceptó la curación de un tumor maligno que tenía el orense Juan Bautista Peñaranda en la frente, luego de haberse frotado con un algodón que lo había pasado en la cripta.

El milagro fue analizado por los consultores médicos en 1991 y recibió el voto favorable de la  Congregación Ordinaria de Cardenales y Obispos. La beatificación se dio el 25 de octubre de 1992, en el Año Jubilar de la Iglesia Latinoamericana.

Posteriormente se empezó el proceso de canonización. El 26 de julio del 2000 se firmó el decreto arzobispal para que el tribunal eclesiástico en Guayaquil estudie el milagro de Dios, por intercesión de la santa, ocurrido en 1994 en la joven de Colimes, Edermina Arellano Plúas,  quien nació sin órganos genitales. En diciembre del 2006, los teólogos afirmaron que hubo un milagro de Dios por intercesión de la santa, con lo que el papa Benedicto XVI autorizó su santificación.

 

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