Llevo una vida plena y dinámica.
Vida equilibrada
Al hacer planes para el día, la sabiduría eterna de las escrituras bíblicas me asegura: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
Al centrar mis pensamientos y decisiones en la presencia de Dios, logro equilibrio en todas mis actividades. Momentos de reflexión y oración me recuerdan dedicar tiempo para pasar a solas y con los demás.
Aparto una porción de mi día para la actividad productiva, más también establezco tiempo para la creación. Tengo tiempo para dar y para recibir.
Al equilibrar las actividades que incluyen espíritu, mente y cuerpo, llevo una vida plena y dinámica
–Salmo 101:2
“Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí.
En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa”.