Domingo 12 de octubre del 2008 Religiosa y Obituarios

Preparativos

Todo estaba listo en Ciudad del Vaticano y en Nobol (Guayas). En la sede de la Iglesia católica ayer en la mañana se hizo un ensayo del acto litúrgico donde hoy se elevó a los altares a Narcisa y a otros tres religiosos. En ese simulacro participó Edermina Arellano, quien tiene 23 años y cuando era niña recibió el milagro de reconstrucción de los órganos genitales, prodigio que el Vaticano reconoció como obra de la noboleña y decidió su santificación, tras haber sido  beatificada  en  1992. Edermina debía entregar las reliquias de Narcisa de Jesús al papa Benedicto XVI durante la misa de canonización.

Mientras, Nobol amaneció ayer de fiesta. Comerciantes de comida y artículos varios, vendedores informales y bandas de pueblo se concentraron desde la mañana en el santuario y en la hacienda San José, sitios que empezaron a recibir a cientos de devotos de la santa.

En la hacienda se cumple, a las 09:00 de hoy, una misa por la canonización, en la que se espera la presencia de cientos de miles de fieles. La Comisión de Tránsito del Guayas, Policía y otros organismos realizan operativos.

Cuatro paredes erigidas en ladrillo desnudo y una mesa en la que descansa la figura de Narcisa de Jesús son la muestra de agradecimiento a la santa que la familia Arellano Plúas, a pesar de sus escasos recursos, ha construido a cien metros de su vivienda, en el recinto Las Agüitas de Colimes.

Esto por el milagro de reconstrucción de órganos genitales de su hija Edermina, quien hoy tiene 23 años. El Vaticano reconoció este prodigio como obra de la noboleña, lo que le permitió subir a los altares, tras haber sido  beatificada en  1992.

Pero así como la nueva santa tuvo que esperar 16 años para su canonización, la familia Arellano se mantuvo aferrada a su fe por 9 para conseguir el propósito de sus oraciones, un milagro para Edermina.

Fue su madre, Violeta Plúas, quien la tarde del 26 de mayo de 1994 supo que  Narcisa había obrado en su hija. Los recuerdos del milagro fluyen en la memoria de Violeta como si no hubiesen pasado catorce años.

Esta mujer, religiosa desde su infancia, pidió visitar la cripta de la santa, y arrodillándose delante de ella tocó la urna en la que reposa el cuerpo incorrupto, luego pasó esas mismas manos por  el cuerpo de la niña.

Pero fueron los ojos de un tercer espectador los que constataron el milagro. Esa tarde, Violeta y Edermina tenían una cita con el doctor Juan Ojeda.

En la sala de espera, Edermina recuerda que sintió fiebre y “algo que la quemaba por dentro”, mientras Violeta, en cambio, tiene muy presente en su mente la emoción que sintió cuando el  médico preguntó: ¿Por qué me traen a una niña sana?

Este prodigio que sorprendió a la familia Arellano Plúas fue  aprobado el 6 de junio del 2006 como un milagro por el Consejo de Teólogos del Vaticano, aunque para la humilde familia de Colimes esta formalidad no haya sido necesaria para confiar en la santidad de la hasta ayer beata.

Edermina desde ese día pasó de ser “una niña bonita que caminaba defectuosamente”, como la describía Plácido Muñoz, ex párroco de Nobol,  a ser la beneficiaria de   “la gracia que Dios le concedió a la niña Narcisa”, como afirma el padre.

Lejos de querer consagrarse a la vida religiosa, el agradecimiento de Edermina está en dar continuos testimonios de su experiencia, esto considerando que no le gusta la atención que recibe por el milagro de la santa, pero  nunca se niega a  compartir su historia para “que la gente sepa de Narcisa y crean en ella”.

Ahora la joven vive en Guayaquil en el convento de las Hermanas Oblatas de San Francisco de Sales, y pese a estar rodeada del mismo ambiente religioso que la acompañó en el colegio Narcisa de Jesús, en Nobol, continúa siendo preocupación para sus padres como cualquier joven de su edad.

Retomar sus estudios de administración secretarial e inglés son una prioridad cuando regrese de Roma, el próximo  16 de octubre. El viaje lo emprendió junto con su madre para acompañar a la santa de su devoción  a ser expuesta al mundo como una enviada de Dios.

Tras años de oración y fe, la familia Arellano Plúas siente que goza de una bendición especial. Por ello esta ama de casa y su esposo agricultor no consideran sus dificultades económicas un límite y creen que el esfuerzo que ha significado recaudar $ 3 mil para construir la capilla es solo lo justo para corresponder a la santa.

Plácido Muñoz
Párroco
“... el 26 de mayo de 1994 fue la gracia que Dios le concedió a la niña Narcisa la que le hizo el milagro a Edermina”.

Edermina Arellano
Creyente
“El padre  nos llevó a mi madre y a mí  donde el Dr. Ojeda, quien al revisarme le dijo a mi madre que  ya no tenía nada”.

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