El director Larry Charles hablaba hace poco sobre Hollywood y los tabúes. Su nueva película, Religulous, cuyo protagonista es Bill Mahler, el presentador de un programa de entrevistas de la HBO, es un ataque a veces divertido y a veces simplista contra las religiones.
“Se diría que es el mayor tema tabú que se puede abordar”, decía Charles. Pero si una productora cinematográfica de primera línea como Lionsgate respalda la película, ¿cómo va a ser un tabú?
Charles, que cuenta en su trayectoria con comedias para televisión como Seinfeld y Larry David, así como con la película Borat, no teme un pequeño matiz. “Si da beneficios”, dice, “no es tabú. Si piensan que es comercial, entonces quizás su contenido tabú no importe demasiado”.
Religulous, que se ha estrenado el 3 de octubre en Estados Unidos y está previsto que lo haga en toda Europa en noviembre y diciembre, muestra a Maher realizando una gira de entrevistas por Israel, Dinamarca, Ciudad del Vaticano y Monsey (Nueva York), la sede de los Judíos Ortodoxos Unidos Contra el Sionismo, cuyos líderes han participado en una convención de personas que niegan el holocausto en Irán.
La película trata de explotar el mismo espíritu que ha convertido en éxitos de ventas a libros que constituyen cruzadas contra la religión como El espejismo de Dios de Richard Dawkins, El fin de la fe de Sam Harris y Dios no es bueno de Chistopher Hitchens.
Ahora los grupos ateos tienen incluso páginas web, revistas, grupos de presión a sueldo y excursiones anuales en crucero.
La cruzada de Charles y Maher tiene una amplia variedad de objetivos: el cristianismo, el judaísmo, el islamismo, el mormonismo, la cienciología e incluso el canteísmo, un sistema de creencias centrado en la marihuana que a menudo es ignorado en el debate teológico. El budismo y el hinduismo no reciben ninguna atención y las entrevistas con musulmanes se alternan con secuencias de combatientes yihadistas. Al final de la película, Maher hace un llamamiento a los “antirreligiosos” para que “salgan del armario y reafirmen sus creencias” frente al extremismo religioso. “Creced o morid”, dice.
Maher dice que la idea de la película era hacer una llamada a la acción, no para convencer a la gente religiosa de que se pase a su bando, sino para animar a los no religiosos a unirse.
“Éste es un país muy religioso”, dice sobre Estados Unidos, refiriéndose al 16% de estadounidenses que, en una encuesta reciente del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, se describía a sí mismo como “no afiliado” a ninguna religión, y añade: “Me gustaría que al menos se pusieran en pie para decir que no somos nosotros los que estamos locos. ¿No nos merecemos eso, al menos?”
Maher no había hecho más que empezar. “Creo sinceramente que, a menos que nos deshagamos de esta piel, la humanidad está jugando con fuego de verdad”, declara.
“Porque hay armas nucleares en el mundo, y porque hay terroristas suicidas, y porque hay mucha gente que tiene muchas ganas de llegar a esa próxima vida. No ven el fin del mundo como algo malo.
Eso da bastante miedo. Hasta que el racionalismo sea venerado de nuevo y este pensamiento mágico sea marginal, seguiré sintiéndome algo intranquilo”.
“Sólo están vendiendo un producto invisible, así que, si puedo ser como Toto en El mago de Oz y tirar de la cortina, ya que esa es la visión que tengo de la religión”.