“No desperdicies la vida”, escribió Benjamin Franklin, santo patrón de los emprendedores estadounidenses. “En la tumba dormirás suficiente”.
Siglos después, la actitud hacia el sueño en Estados Unidos -y en las empresas estadounidensesapenas ha cambiado. La cultura corporativa venera el mensaje de correo electrónico enviado a las 3:00 horas, al ejecutivo que corre a una junta después de volar toda la noche.
“Existe un prejuicio cultural contra el sueño que lo ve como algo similar a apagarse, o incluso a morir”, explica Jeffrey Ellenbogen, neurólogo de la Facultad de Medicina de Harvard y director del Laboratorio del Sueño en el Hospital General de Massachusetts.
Las actitudes de las empresas hacia el sueño quizá empiezan a cambiar. Claire Stapleton, vocera de Google, dice que el interés de las “masas” por el sueño condujo a una charla en la compañía por parte de la experta en siestas Sara C. Mednick.
Google también instaló EnergyPods, reclinables de piel con una especie de toldo en forma de huevo que bloquea el ruido y la luz, para que los empleados tomen siestas en el trabajo.
Otras compañías que han instalado EnergyPods incluyen a Cisco Systems y Procter & Gamble. Vinayak Sudame, ingeniero en el campus Research Triangle Park de Cisco, dice que usa un EnergyPod para “cerrar los ojos y desconectarme durante 10 ó 15 minutos” cuando trabaja en un problema o necesita un momento de tranquilidad.
Más que una caminata o un descanso para tomar café, dice, este tipo de “descanso mental total” le ayuda a regresar a trabajar con lo que llama una perspectiva “reorganizada”.
La mayoría de las personas, dice Ellenbogen, piensa que el cerebro dormido es algo similar a una computadora que se ha “quedado dormida”, no hace nada productivo.
Están equivocados. El sueño mejora el desempeño, el aprendizaje y la memoria. Lo menos apreciado de todo es que el sueño mejora la capacidad creativa para generar momentos intuitivos y para descubrir conexiones novedosas entre ideas aparentemente no relacionadas.
Steven P. Jobs, director general de Apple, en una ocasión definió la creatividad como “simplemente conectar cosas”. El sueño ayuda al cerebro a marcar ideas y recuerdos no relacionados, lo que crea conexiones entre ellos que aumentan las posibilidades de que surja una idea creativa o un momento de entendimiento.
Aunque los relatos tradicionales sobre el sueño y la creatividad enfatizan sueños vívidos transcritos rápidamente al despertar, investigaciones recientes destacan la importancia de permitir que las ideas maduren y permeen.
“El sueño hace una contribución única”, explica Mark Jung-Beeman, psicólogo en la Universidad Northwestern que estudia los fundamentos neurales del entendimiento y el conocimiento creativo.
Un tipo de periodo de incubación, en el que la persona abandona una idea durante un tiempo, es crucial para la creatividad. “Cuando crees que no estás pensando en algo, probablemente lo estás haciendo”, dice Jung-Beeman, doctor en psicología experimental.
Otra teoría es que los enfoques típicos para resolver un problema pueden deteriorarse o debilitarse durante el sueño, lo que permite que el cerebro cambie a alternativas más innovadoras. Una historia clásica de cambio de alternativa, contada en A Popular History of American Invention en 1924, involucra el invento de Elias Howe de la máquina de coser automatizada: después de mucha frustración con su modelo original, que usaba una aguja con un ojo en medio, Howe soñó que era atacado por guerreros pintados que blandían lanzas con agujeros en el extremo afilado.
Howe patentó un nuevo diseño basado en las lanzas del sueño; para cuando la patente expiró en 1867, había ganado más de 2 millones de dólares en regalías.
Aunque esta experiencia con salvajes fue productiva, las percepciones creativas inducidas directamente por los sueños son raras. En general, la gente no está consciente de los efectos del sueño en su desempeño.
La investigación de Ellenbogen en Harvard indica que, si un periodo de incubación incluye sueño, las personas tienen 33% más probabilidades de inferir conexiones entre ideas poco relacionadas y, sin embargo, como lo expresa Ellenbogen, estas mejoras en el desempeño existen “completamente por abajo de la pantalla del radar”.
En otras palabras, las personas son más creativas después de dormir, pero no lo saben.