- OCT. 12, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Jacqueline está feliz de tener a su hijo, de 9 años, en casa. Sin embargo, se inquieta cada vez que recuerda la angustia que sufrió las ocho horas en que el menor estuvo desaparecido el pasado viernes.
A las 11:00 de ese día, el niño salió de su hogar (en el sur de la ciudad) para ir a casa de su abuela, a cinco cuadras.
No obstante, cuando caminaba por la av. del Ejército y San Martín, dos sujetos lo interceptaron y le colocaron un pañuelo en la nariz, con lo que la víctima perdió el conocimiento.
El menor despertó a las 17:30 afuera de una de las clínicas de Aprofe (no recuerda cuál), caminó varias cuadras hasta que vio pasar un bus que pasa por su hogar y en ese se embarcó.
“Él llegó a la casa a las 19:00, estaba somnoliento y asustado, lo único que recordó es que lo subieron en un taxi, pero no sabe a dónde lo llevaron”, contó Jacqueline. Ella, que es enfermera, examinó al niño y confirmó que no tenía rastros de violencia en su cuerpo.
La mujer está preocupada por lo que pasó con el niño mientras estuvo desaparecido y pidió más vigilancia en el lugar donde lo secuestraron.