Presionados por una obsesión por la conciliación, generada por la opinión pública y los viejos políticos guayaquileños, los discursos del presidente de la República, Rafael Correa, y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, el jueves pasado, buscaron el diálogo.
Así lo explica la socióloga Carol Murillo, subdirectora de diario El Telégrafo, para quien los discursos de ambos no incentivaron la pelea, solo establecieron distancia entre sus diversas maneras de pensar sobre el desarrollo de Guayaquil.
Para el analista político Antonio Tramontana, en el fondo de sus discursos hay mensajes estratégicos que establecen territorios marcados a través de un ataque y una defensa constante en ambas partes.
El analista asegura que el jueves se escuchó un mensaje conciliador pero empaquetado que no quedó claro. “El mensaje del Presidente habla de un cacicazgo y el mensaje del Alcalde habla de que el diálogo debe ser sin miedo, sin odio”.
Murillo y Tramontana piensan que la posibilidad de un diálogo entre el primer personero municipal y el Jefe de Estado no es vital. Tramontana sostiene que si no se dan las condiciones para hablar ninguno de los dos tiene que hacerlo como una obligación.
Murillo considera que más que preocuparse porque haya una conversación, lo más importante sería preguntarse cuál será el objetivo del mismo.
Partiendo del punto de que ese diálogo no significaría ceder posiciones en ninguno de los dos casos, Murillo asegura que no ve necesaria esa plática hasta el grado de convertirla en algo imprescindible para el país.
“Esa conversación tendría sentido en el supuesto que se esté mirando a Guayaquil como un mercado de votos, de alguna de las dos partes, y eso sería terrible...”, advierte Murillo y añade que de ser así la situación debería causar dolor y vergüenza a los guayaquileños.
Respecto a que Correa y Nebot ya no se nombran en sus discursos desde el 28 de septiembre no les trae sorpresa. Según Tramontana, esto no responde más que a un marketing político subliminal, “el fin es el clásico hecho de no darle más importancia a otra persona”.
Murillo descarta que se trate de una estrategia política de cara a las próximas elecciones por el hecho de que ambos no persiguen una misma candidatura. “El Alcalde no tiene el nivel electoral del Presidente... Lo que sí hay es el pensar que Guayaquil es ese contrapeso, mi visión es que estamos pensando siempre que Guayaquil pone presidentes (...) no pensemos así, eso también resiente al resto del país”.
El ex candidato presidencial y ex diputado Marco Proaño Maya opina que el alcalde Nebot pareciera que está bajando el tono confrontador que tuvo su discurso durante la campaña por el referéndum; no así el presidente Correa. “Cuando un Jefe de Estado se dirige a la nación, al pueblo, debe ser para provocar entusiasmo, para participarle de realizaciones y de objetivos nacionales, no para dividir”, expresa Proaño.
Ayer, durante la sesión solemne por los 173 años del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, el alcalde Nebot resaltó los beneficios de la descentralización de ese organismo promovida por su administración.
También negó que se pretenda dividir al país “lo que sí queremos es seguir progresando”.
Antonio Tramontana
Analista político
“Ambos discursos encierran beneficios para la ciudad, pero cualquier cambio debe ser sin violencia y sin odio”.
Carol Murillo
Socióloga
“Por qué esa importancia (con Guayaquil)... la importancia viene porque aquí hay un mercado de votos”.