Las fanáticas subieron al escenario en el recinto ferial para besar al puertorriqueño.
La noche del jueves, el amor bailó salsa en el teatro de la Feria de Durán. Porque todos los éxitos de la Orquesta Adolescentes de Venezuela y más aún los del puertorriqueño Víctor Manuelle son de corte romántico, pero a ritmo tropical.
El espectáculo comenzó con una serie de coreografías salseras. Luego subió al escenario el ecuatoriano Gustavo Enríquez que instaló la salsa con temas clásicos.
A esa altura de la noche el teatro estaba casi lleno, en su gran mayoría de público femenino. Era el caso de Jéssica Iturralde y dos amigas que aguardaban, en primera fila, la actuación de Víctor Manuelle, “las tres somos sus fanáticas desde hace quince años”. Tanto así que habían sido las primeras en llegar al teatro.
Cuando se tomó el escenario la Orquesta Adolescentes, el público más joven estalló de alegría. Los tres vocalistas de la agrupación venezolana –que por primera vez actuaba en Ecuador– a petición de sus fans interpretaron sus temas más recordados como Hoy aprendí, Anhelo, No puedo ser tu amigo, entre otros.
Pero cuando Pofi Baloa, tecladista y compositor, anunció: “Esta canción la escribí cuando todavía era un adolescente” y empezó a sonar: “Me tengo que ir,/Y no es por mí/Contigo está mi corazón si te quiero con el alma/Pero me tengo que ir”, la gente la coreó con energía.
Los Adolescentes cerraron su presentación con una intensa descarga, donde sobresalieron los instrumentos de viento y percusión. Y más que nada una endemoniada demostración del hombre de la conga que hasta simuló caer fulminado.
Pero a gritos la fanaticada femenina empezó a corear el nombre del puertorriqueño, ese nombre era un eco rebotando en la noche. Cuando apareció Víctor Manuelle, bajo rayos de luces azules y rojas, estalló una histeria más potente que los fuegos artificiales que todas las noches se lanzan en la Feria. Luciendo una camisa negra y sobre ella una corbata blanca con vivos rojos, empezó su show bajo una lluvia de flores lanzadas por sus fanáticas. El segundo tema –interpretó doce canciones y dos popurrí– fue coreado por todos: “Por ella/Por ella yo daría la vida sin pensarlo tanto,/Por ella llegaría hasta al punto de arriesgarlo todo, por ella, por ella, por ella”. Y fueron ellas las que armaron un show aparte.
A lo largo de la noche, 39 mujeres treparon la cerca y le obsequiaron 37 flores rojas, un corazón inflado y un par de maracas que el artista iba colocando a un costado.
Solo una logró ingresar al escenario y abrazar a su ídolo que no solo hizo bailar salsa con temas románticos como Nuestro amor se ha vuelto ayer, Pero dile, De este amor no queda nada, Dile a ella, Así es la mujer, He tratado, Tú volverás, sino que también instauró la rumba con Che che colé: “Vamos todos a bailar/Al estilo africano/Si no lo sabes bailar/Yo te enseñaré mi hermano/A ti te gusta la bomba y te gusta el vacile para que goces ahora/Che che colé”. Víctor Manuelle abandonó el escenario y ya no retornó. Sus fanáticas quedaron con ganas de más. Pero lo cierto es que en la Feria la gente bailó la rumba del romance.