Sábado 11 de octubre del 2008 El País

Campesinos de Jipijapa dejan el café por otras actividades

JIPIJAPA, Manabí | Neptalí Palma

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JIPIJAPA, Manabí. Juan Franco renovó sus plantaciones de café en un intento por rescatar este tradicional cultivo.

La baja producción de la gramínea ha hecho que los campesinos prefieran criar aves.

Jesús Toala aún recuerda con nostalgia la primera vez que en una semana le pagaron 30 sucres por trabajar de jornalero en la hacienda de su padre, en la comunidad Cabo de Hacha, que se encuentra a 50 minutos del centro de Jipijapa.

“Era 1958 y recién me había casado. Con 25 sucres tenía para comprar toda la comida de la semana y el resto para tomarme unos traguitos, pero ahora ni para la comida alcanza”, reniega este hombre, de 71 años, que aún les inculca a sus nietos el arte de cultivar café.

Toala junto con sus amigos llegaban al centro de Jipijapa a entregar el producto en los mercados de exportación de propiedad de Marco Loor, Alberto Heredia, Hugo Balda o la familia Medranda. Hoy en el siglo 21, esos nombres se han extinguido al igual que este negocio que en las décadas del 60, 70 y 80, le dio el seudónimo a Jipijapa de la Sultana del Café.

Para Melchora Figueroa, secretaria de la Asociación de comerciantes de café Cabo de Hacha, que  desde 1966 mantiene y organiza las cuentas de esta asociación, señala que entre los factores que más han afectado este negocio está la sobreproducción, la vetustez de las plantaciones y el fenómeno de El Niño, en 1998.

En tanto que Líder Vélez, gerente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Anecafé), sostiene que uno de los factores que ha provocado que en menos de diez años la producción del café decaiga, no solo en Jipijapa sino en el país, es porque no hubo renovación de los espacios de cultivo.

Con esto coincide Luciano Ponce, gerente del Banco Nacional de Fomento (BNF) en Manabí. “El Consejo Cafetalero Nacional (Cofenac), no ha desarrollado estrategias que garanticen el sostenimiento de la producción del café, y eso también ha perjudicado al pequeño productor”, refiere.

Es así que los responsables del sector cafetalero y el BNF promueven proyectos que se enmarquen en rescatar la producción, avizorando que los resultados de estas innovaciones se verán en un máximo de diez años, con lo que la producción cafetalera aún será baja en los años siguientes.

Desde octubre del 2007, Anecafé junto con Cofenac y otras organizaciones no gubernamentales  impulsan el Proyecto de Reconversión de fincas cafetaleras en unidades familiares agropecuarias sostenibles, que se lo ejecuta en las provincias de Manabí, Loja y El Oro, que busca renovar las plantaciones cafetaleras.

El programa dura cuatro años, etapa en que se estima crecerán y darán fruto las nuevas plantaciones, y mientras eso sucede, las familias que dependen del café, subsistirán con actividades agrícolas, avícolas e incluso apícolas.

Créditos
La misión del Banco Nacional de Fomento (BNF) será la de otorgar créditos de hasta 1.500 dólares por hectárea de cultivo de café, pagaderos a 7 años (con 3 años de gracia) y un interés anual del 11,57%. En Manabí, diez organizaciones resultaron favorecidas con el Proyecto de Reconversión de fincas.

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