Con su muerte se pierde al mayor referente del teatro guayaquileño y ecuatoriano. Su teatro es popular entre los jóvenes.
“Nos llenaba la vida”. Así resume la actriz Marina Salvarezza la amistad de ella y de otra gente con José Martínez Queirolo, Pipo, el más prolífico y destacado dramaturgo ecuatoriano, fallecido el pasado miércoles a los 77 años, a consecuencia de un cáncer, y cuyo sepelio está previsto para hoy.
Salvarezza estaba vinculada a Pipo por el afecto de la amistad y por su oficio escénico. La actriz y directora ha puesto en escena varias de las obras de este autor. Y fue con ella que él actuó, por última vez, hace dos años, en la pieza Mostesco y su señora, en el marco de un homenaje a este personaje del teatro nacional, autor de casi una cincuentena de obras y Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo 2001.
“Para mí Pipo representa todo el teatro ecuatoriano. La esencia de un pueblo, de un país, está en sus obras. Conocerlo y trabajar con él ha sido la cosa más bella que me ha tocado”, señala Salvarezza, conmovida.
El actor Virgilio Antonio Valero destaca como una de las características del teatro de Martínez Queirolo el ser cuestionador de la sociedad, de los estereotipos sociales y de la política. “A partir de un humor corrosivo tenía una crítica dura a todos los estamentos sociales. A partir de su obra estaba en plena crítica de cómo vivía la sociedad ecuatoriana”, refiere.
Y es que Pipo, quien nació en 1931, se sonreía hasta de su propia vida, recuerda el actor Antonio Santos, quien lo conceptúa como un dramaturgo insuperable en el Ecuador. “Fue un gran ser humano, de sensibilidad maravillosa y muy mordaz en sus textos, de una calidad literaria extraordinaria”, indica.
El joven dramaturgo Cristian Cortez lo califica “el padre del teatro ecuatoriano”. Señala que en el Ecuador hay otros dramaturgos, pero la diferencia está en que Pipo fue un autor difundido en colegios. Su obra era conocida por los jóvenes.
“Hizo una dramaturgia asequible a cualquier actor y a gente novel”, destaca Cortez, quien le dedicó a Martínez Queirolo su libro, Teatro I, que presentará la próxima semana. No imaginó que pronto moriría. El volumen tiene un prólogo de Pipo. “No alcancé a dejarle ver el libro para que se animara a ir a la presentación”, señala Cortez.
Aquello de ser un dramaturgo asequible lo recalca también el actor Lucho Mueckay, quien en su etapa de estudiante de colegio conoció a Martínez Queirolo. “Cuando comencé en el grupo de teatro del Aguirre Abad se apegó mucho al grupo, porque creía que allí había gente que se iba a dedicar al teatro. Era capaz de oler en las personas la vocación artística y apoyaba mucho a quienes decidían incursionar en el teatro. Él fue mi compañero y amigo desde el colegio. De una u otra manera se convirtió en una guía”, manifiesta Mueckay.
El actor Virgilio Valero refiere que Pipo fue uno de los autores que marcó momentos muy importantes de su actividad teatral. La actriz Ilonka Vargas señala que el rasgo más distintivo de Pipo, lo que lo hacía especial, era su gran pasión por el teatro y el ser siempre consecuente con su actividad profesional.
Salvarezza destaca de Martínez el amor a su pueblo, a su ciudad. “En esa peculiaridad de ser tan guayaquileño, tan ecuatoriano, está su universalidad”, afirma la actriz.
DICEN DE ÉL
BERNARDO MENÉNDEZ
“Era un hombre de teatro, en cuerpo y alma. Tenía un humor mordaz. Era un cascarrabias encantador. Creo que en su obra ‘Los que se quedan’ está resumido lo que él pensaba y sentía: pudo haberse ido, pero se quedó”.
ANITA VON BUCHWALD
“Lo más valioso de ‘Pipo’ era su sentido profundamente humano, que lo hizo escribir en defensa de las posiciones injustas de la vida. Es una pérdida muy grande y lo vamos a extrañar todos,no solo los que hemos tenido el privilegio de ser sus amigos”.