Viernes 10 de octubre del 2008 El País

Tagua, el marfil vegetal se promociona en feria

CUENCA | Sandra Ochoa

http://src.eluniverso.com/2008/10/10/0001/12/files/10-10-08-a10-012500.jpg

CUENCA. Javier Jara en su tienda y taller de exhibición de joyas en tagua, ubicado en la Casa de la Mujer.

En Sierra y Costa se obtiene esta fruta, similar a pequeños cocos, que crece en palmeras.

Cuando es tierna su bulbo es gelatinoso y comestible, y también está llena de agua que calma la sed, pero luego de pasar por un proceso de putrefacción esta suavidad llega a tener la consistencia y ductilidad del marfil. Se trata de la tagua.

Por la forma que adquiere y el uso que se le da en la fabricación de bisuterías se denominó a la muestra de joyas que se expone en el Centro de Investigaciones de Artesanías Populares (Cidap), como ‘Tagua, el marfil vegetal’.

En la exposición intervienen los artesanos cuencanos Javier y Santiago Jara, quienes trabajan con este material desde hace quince años.

“La muestra pretende aportar con la ecología y evitar que varias especies de animales estén en peligro de extinción, cuando los cazan para extraer  sus piezas dentales y así obtener el marfil”, dice Javier, el mayor de los  hermanos Jara.

Estos joyeros que al llegar la dolarización sufrieron la crisis económica por el incremento de los costos en materias primas con las que trabajaban, como la plata y el oro, decidieron usar la tagua por su menor costo y versatilidad.

Las exportaciones que hacían hasta antes de este proceso económico que empezó en 1999 bajaron  a la mitad. De ocho envíos (1.200 unidades)   de joyas elaboradas a base de tagua, en dos años los pedidos del exterior se redujeron a dos.

Pero, según  Santiago, el menor de los hermanos, la situación económica mejoró en los últimos cuatro años y ahora exportan entre 200 y 300 juegos de collares y aretes, hasta cuatro veces por año a los Estados Unidos, Alemania y desde noviembre lo harán a Austria.

La crisis llevó a estos hermanos a innovar su producto y a fusionar sus habilidades. Mientras Javier trabaja la tagua, Santiago crea piezas de plata que se intercalan o se incrustan en el vegetal.

La posibilidad de exportar permitió que otros cinco miembros de la familia,  dos hermanas y las esposas de estos artesanos, formen parte de lo que hoy es una microempresa, que también genera otros puestos de trabajo, pues un escultor les da las formas a las piezas de adorno de tagua.

La familia Jara trabaja con sus talleres en sus propias casas, pero además cuenta con una tienda-taller de exhibición en la Casa de la Mujer, un lugar donde otro centenar de artesanos del Austro expenden todo tipo de artesanías.

En los talleres predominan las piezas de tagua de todos los colores, desde el café y  beige,  característicos del fruto hasta gamas de verde, fucsia, turquesa, rojo y anaranjado. También presentan formas redondeadas, ovaladas, planas y alargadas que se ensartan en hilos y finas cintas de cuero o de otro materiales para crear collares con diseños exclusivos.

“Aquí no se repiten los modelos, cada día nace una creación única”, expresa  Javier, sin dejar de jugar con las coloridas piezas como un niño que deja volar la imaginación mientras el producto se concreta en sus hábiles manos.
El País

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.