El presidente colombiano, Alvaro Uribe, declaró la noche de este jueves el 'estado de conmoción interior' para hacer frente a una huelga de trabajadores de la justicia que lleva 36 días y evitar así la salida masiva de presos de las cárceles, según anunció en alocución radiotelevisada.
Uribe dijo que tomó la decisión tras ser advertido de que la parálisis de los juzgados podría llevar a la excarcelación de peligrosos presos. La medida regirá por 90 días.
"El gobierno no es irresponsable para arreglar un paro a cualquier costo ni asumir compromisos salariales que no se puedan asumir en el futuro, pero el gobierno tampoco ha sido indolente frente a la situación", señaló.
Esta es la segunda ocasión en que Uribe -en el poder desde agosto de 2002- recurre a declarar 'conmoción interior', uno de los tres estados de excepción contemplados por la Constitución.
La Constitución señala que "en caso de una grave perturbación" que "amenace la estabilidad institucional" el presidente podrá declarar la conmoción interior para adoptar decisiones con fuerza de ley.
Uribe justificó la decisión al señalar que, por la huelga, su país "afronta una grave perturbación del orden público y social, porque la administración de justicia no se encuentra funcionando de manera normal y adecuada, lo cual atenta contra la estabilidad institucional".
El presidente argumentó que como consecuencia del cese de actividades en la justicia "han quedado en libertad más de 2.720 personas capturadas por la sindicación de delitos de homicidio, lesiones personales, hurto y tráfico de estupefacientes".
Los trabajadores agrupados en la Asociación Nacional de funcionarios de la rama judicial (Asonal), que habían entrado en huelga desde el 3 de septiembre para exigir mejoras salariales, rechazaron la decisión adoptada por el Ejecutivo.
"Es una medida desafortunada e inconstitucional porque para decretarlo se requieren condiciones precisas que aquí no se cumplen", dijo a periodistas Fabio Hernández, presidente del sindicato.
El lunes, el gobierno había decretado un aumento salarial de 4% para los empleados judiciales y de 2% para los jueces y fiscales, en un intento por conjurar la protesta pero la medida fue rechazada por Asonal.
La huelga ha impedido definir la situación de 90.500 procesos judiciales, mientras que las pérdidas económicas fueron estimadas en 126.700 millones de pesos (unos USD 57 millones), según estimaciones divulgadas por el Consejo Superior de la Judicatura, organismo que coordina la actividad de los jueces.