Ubicado en una esquina de la vía della Conciliazzione, que lleva directo a la plaza de San Pedro, el comerciante italiano de rosarios, Antonnio Rossi, ya avizora que este domingo habrá un acontecimiento grande en los exteriores de la Basílica.
"Una canonizzazione, la primera del anno", refiere entusiasta Rossi, quien lleva 34 años vendiendo rosarios en un pequeño puesto de madera. No hay anuncio o afiche en los exteriores de la plaza o Basílica.
Él lo sabe por los trabajos que ya se realizan desde el pasado martes en la mitad de la plaza de San Pedro y por los comentarios de la gente que trabaja en el interior del Vaticano. "Vendrá mucha gente", dice el comerciante, quien asegura que las ganancias se incrementan en estas fiestas grandes por el flujo de peregrinos.
El altar donde el papa Benedicto XVI celebrará la misa en la cual se elevará a los altares a la campesina guayasense Narcisa de Jesús, ya está instalada en la parte frontal de la Basílica. Junto a eso hay centenares de sillas donde está prevista la ubicación de los obispos de los países de donde provienen los santos.
Ahí también estarán los beneficiados por el milagro de Dios, a través de la intercesiòn de los santos, entre ellos, la joven de Colimes, Edermina Arellano.
Al pie del obelisco están colocadas las sillas para los peregrinos. Son miles.
Una estructura de metal divide las localidades destinadas para los obispos, autoridades, peregrinos y prensa, sin afectar el paso de miles de turistas que acuden a diario a la Casa de Pedro.
Debajo de los monumentos de Pedro y Pablo, situados en la parte principal de acceso a la Basílica, están las pantallas de 5 metros de ancho por 5 de largo, donde se proyectará la ceremonia. Dos más están ubicadas en las partes laterales de la plaza en caso de que el número de concurrentes sea más grande.
Ayer, la misa en memoria de Pio XII (el Papa que evitó el bombardeo de Roma durante la segunda guerra), que se celebró en la Basílica, se proyectó en las pantallas gigantes.
Pese a estos cambios, la vida transcurre normal en el Vaticano. Decenas de carabineros (quienes visten de traje azul y franjas rojas en sus pantalones) controlan a los turistas que acuden con cámaras y bolsos al recorrido que haran en el interior de la Basílica.
Ningún anuncio o afiche da a conocer la ceremonia de este domingo.
"Hace un mes nos permitieron tener en las estaciones del metro de Roma algunos afiches alusivos a la canonización de Narcisa de Jesús, pero luego los retiraron", refiere José Silva, quien labora en la Embajada del Ecuador ante el Vaticano.
Es en el interior de la representación diplomática del país donde se ha incrementado el movimiento a medida que se acerca la canonización.
Ayer en la mañana, un grupo de sacerdotes de la diócesis de Ibarra, acudió a retirar las invitaciones para la ceremonia.
Los sacerdotes Gonzalo Flores Gerardo Onofre, vicario de la Pastoral social de Ibarra y párroco de Juan Diego, recibieron su acreditación.
Dos horas más tarde, los sacerdotes Omar Mateo (del Servicio Diplomático del Vaticano) y Juan Carlos Garzón (de la Arquidiócesis de Quito), estuvieron en la embajada para recibir las invitaciones para los sacerdotes.
Entre hoy y mañana se espera la llegada de más obispos y sacerdotes invitados, así como de los peregrinos que estarán en la ceremonia de este domingo.