Imagino, acepto y contribuyo a las mejores y más elevadas posibilidades.
Imagino
Al utilizar la facultad de mi imaginación, exploro posibilidades, estimulo un fluir de ideas creativas, refuerzo los talentos que ya tengo y descubro otros nuevos.
Dejando atrás limitaciones que me he impuesto a mí mismo o que han tratado de imponerme, avanzo hacia un nuevo mundo de oportunidad y novedad. Nada parece rutinario o sin importancia, ni difícil de lograr o imposible.
Me veo y veo a otros en la luz de la verdad: tenemos potencial ilimitado para lograr los deseos de nuestros corazones. Poniéndome en marcha por mi cuenta o en colaboración con otros, traigo cualidades espirituales de discernimiento y creatividad a todas mis contribuciones.
Dejo que mi imaginación obre en todo lo que honre a Dios y a toda su creación.
–Isaías 32:8
“Pero el noble piensa con nobleza”.