|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
| A los padres les toca evaluar los circos |
¿Show para todos? |
|
|
|
|
 |
| En el circo de Toño Palomino se recrean las escenas amorosas de la pareja de la telenovela de Ecuavisa. | | |
| Octubre 09, 2008
No hay entidad que controle el contenido de los números artísticos que se presentan bajo las carpas.
Los bailarines, actores y presentadores de la televisión local se han robado el espacio que tradicionalmente ocuparon los payasos para entretener al público en los circos. El show más esperado bajo las carpas cambió. ¿Pero acaso también lo hizo el público? ¿Ya no son los niños? ¿O simplemente se alteró el contenido sin importar la edad de quienes acuden?
Los asistentes ríen sin parar frente a los talentos de pantalla que en el espectáculo recurren con frecuencia al lenguaje de doble sentido, la explotación y la mofa de las tendencias sexuales, sin que autoridad alguna ejerza control.
El Municipio de Guayaquil y la Intendencia del Guayas se limitan a supervisar las seguridades que brindan estos espacios y clausurarlos cuando no las cumplen, como hicieron esta semana. No obstante, la intendenta del Guayas, Fátima Cantos, informó que por no ser su competencia ha pedido a la Dirección Provincial de Educación que evalúe el discurso que se utiliza en las carpas.
Mientras tanto, la psicóloga educativa Toyi Espín recomienda que antes de adquirir los boletos “los padres deben ver las opciones que ofrece el circo y evaluar si conviene o no asistir, considerando: ¿en qué me va a enriquecer?, ¿cuál es el beneficio?”, indica.
Pese a que los circos ofrecen espacios donde actúan malabaristas, payasos, acróbatas, ilusionistas, animales domésticos y hombres disfrazados de muñecos infantiles como Barney y los personajes de Plaza Sésamo, hay números que no son aptos para todo público. “En el circo de Marián todo estaba bonito hasta que apareció ella con su grupo. Fue fatal. Animó menos de 20 minutos y las bromas eran pesadas y vulgares para los niños”, expresa Cristina Macías, de 34 años, quien asistió el fin de semana pasado con sus hijas, de 8 y 6 años.
Los padres deben recordar que los niños son imitadores de lo que ven y oyen, asevera Johnny Mero, psicólogo y orientador familiar. “Si el adulto se ríe de una broma de doble sentido o con lenguaje soez, el menor creerá que está bien y que puede repetirla, sin saber su significado. Por eso hay que conversar con ellos y aclarar que está mal lo dicho”, dice.
“Para nosotros (los adultos) está bien el discurso del compadre Garañón, porque hace reír cuando dice: ‘Mi compadre es cachudo, la mujer le monta los cuernos y ni cuenta se da’. Esto ya se nos ha hecho común por la televisión, los vemos a cada rato y hasta mis hijos se saben su discurso”, señala despreocupado Alexis Solórzano, de 42 años.
“Nos encantó el circo de Toño Palomino. Muy buenos actores, pese a que exponen a un chico que hace de gay. Eso quizás sea un poco malo, porque mi bebé me dijo que quería ser como Toñito de grande, para que le lluevan las chicas. Claro que no entiende todo porque tiene 5 años”, comenta otro asistente.
Cuando se transmite esta novela en Ecuavisa se recomienda que la vean niños en compañía de adultos, pero en este circo ni en otros existen restricciones o advertencias. Todo queda bajo la responsabilidad de los padres, que deben explicar a los menores los contenidos, insisten los psicólogos.
Pero no todos son cuestionados. Circos como el Carioca, que tiene entre sus atracciones a los ex integrantes del grupo brasileño Ta Dominado, agradan a las madres de niños menores de 6 años.
“Es un espectáculo muy sano, no hay bromas pesadas para los chicos. Mis hijos están encantados con Camilita porque los pone a bailar de manera divertida. También me gustó para ellos la presentación de Plaza Sésamo y los trapecistas”, dice Laura Castro Salguero. “De Danilo y Jefferson me gustaron sus chistes, y de Camilita la forma de bailar”, cita Jennifer Macías, de 12 años.
Espín dice que también se debe tener en cuenta la educación que los padres han inculcado a sus hijos, “como los valores, lo que hace pensar que están listos para recibir con cierto grado de madurez el contenido de estos shows”, señala.
No se trata de sacar a la gente de pantalla de los circos, pero la alternativa es que ofrezcan números acordes a toda la familia, porque son los padres y sus hijos quienes acuden al circo, o que se controle la edad de ingreso, como en el cine, comenta el psicólogo Mero.
El circo de La Vecina y Perlita demuestra que sí es posible un replanteamiento, que se notó en relación al espectáculo que presentaron en julio pasado. “Teníamos temor de ir a ese circo con los bebés porque el actor (Tomás Delgado) tiene un vocabulario fuerte. Pero esta vez no hubo palabras groseras”, expresa Ivonne Abad.
|
|
 |
|