Miércoles 08 de octubre del 2008 El Gran Guayaquil

La salud es el trabajo de los Barcia

“Mi padre decía que estar aquí es como estar en una sinfonía”, recuerda Hermógenes Barcia Fernández, quien resguarda el negocio familiar desde la muerte de su padre, José Barcia.

“La botica está vacía y hay un espacio grande de llenar”, admite Edith Ospina sobre la pérdida de su jefe.

Ella tiene 28 años trabajando  en el local ubicado en Lorenzo de Garaycoa y Alcedo.
 
El negocio que comenzó impulsado por Hermógenes Barcia cuando llegó de Manabí, ha buscado no cambiar en su esencia, colocar al cliente primero y conocer a cada uno según sus necesidades.

La Botica Barcia es “un negocio de nombre familiar”, recalca Hermógenes, en el que actualmente intervienen dos de los tres hermanos.

Con cuatro sucursales, lo más difícil resulta sobrevivir a la presión de las grandes cadenas, pero la familia mantiene con orgullo el factor que los diferencia, las fórmulas magistrales. Estos preparados,  que se elaboran desde la apertura del local, en diciembre de 1944, son también parte de su historia.

Hermógenes afirma que alrededor de 200 doctores aún confían en la calidad de la elaboración de las fórmulas.

En pequeños negocios como este el dueño siempre está en el local, indica, sintiendo además satisfacción de abrir hace tres años la fundación que lleva el nombre de su padre.

Ahora en  la botica se atiende gratis a cerca de 100 personas diarias, como parte de un compromiso social de los Barcia.

Revisando su historia en el tiempo, 64 años después de abrir sus puertas, la idea de sus fundadores no ha cambiado, pues la relación boticario-médico-paciente sigue siendo un inviolable lazo de confianza.
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