Boca Juniors estaba envuelto este miércoles en un escándalo de proporciones porque el paraguayo Julio César Cáceres criticó con dureza a su compañero Juan Román Riquelme, ídolo de la hinchada y el futbolista más influyente del equipo dentro y fuera de la cancha.
Estalló Boca!, titula Diario Popular. Boca vive días escandalosos, dice Clarín.
Cáceres, al hablar en la noche del martes desde Asunción, acusó a Riquelme de ser poco solidario dentro de la cancha, dijo que es una persona complicada, algunos compañeros se molestan con sus actitudes y que no está motivado ni tiene tantas ganas de ganar como Martín Palermo, por lo que debería dar un paso al costado.
Poco después, Riquelme descalificó a Cáceres diciendo en Buenos Aires que este muchacho me da risa, se fue mal de todos lados; dijo que come en mi mesa y se me hace el simpático y que me da bronca que un muchacho que no ganó nada por el club se permita decir esto.
Los diarios en general toman partido por Cáceres, recordando que Riquelme habría tenido conflictos con otros compañeros, y se preguntan si lo que dijo el paraguayo en voz alta no reflejaría lo que otros jugadores de Boca susurran.
Olé destaca que Riquelme es amo y señor de Boca. Decide cuando, cómo y con quien jugar; quienes son los buenos y quienes los malos y responde golpe por golpe cualquier crítica del periodismo.
Riquelme parece demasiado preocupado en hacer escarmentar al hereje (Cáceres) y difícilmente le interese descubrir si hay algo de verdad en lo que dice Cáceres.
Clarín recuerda que la olla la destapó el menos pensado. Desde Paraguay, Cáceres dijo lo que la mayoría de sus compañeros cuentan en off sobre Riquelme.
La Nación recuerda que Riquelme tuvo problemas en otros clubes con los técnicos Van Gal en Barcelona, Marcelo Bielsa en la selección argentina y con el chileno Manuel Pellegrini en el Villarreal español, quienes no encontraron aceptación ni complicidad en Riquelme cuando quisieron adaptarlo a las mismas normas de convivencia que el resto de sus dirigidos.
En cambio, el entorno adulador ha cobijado y perjudicado a Riquelme. El poder desmedido que le han brindado sembró tempestades, irritabilidad, dice La Nación. Mientras muchos seguirán esmerándose por desmentirlo, seguramente al paraguayo Cáceres su arrojo le costará caro.
Versiones de prensa no desmentidas por Boca dicen que la dirigencia estaba evaluando rescindir el contrato del paraguayo.
El entredicho entre Cáceres, defensor de la selección de Paraguay, y Riquelme, enlace de Argentina, puso al desnudo los problemas en un Boca afectado por pobres resultados en el campeonato local y que deberá jugar con su archienemigo River Plate el 19 de octubre tras las eliminatorias mundialistas.
Riquelme también acaba de verse envuelto en versiones sobre una presunta pelea con el arquero Mauricio Caranta. Se dice que Riquelme le habría pedido al técnico Carlos Ischia que de ahora en adelante atajase el juvenil Javier García.