Que las bolsas de valores europeas se desplomaran este lunes podía preverse, porque los agentes económicos están descubriendo poco a poco que la crisis financiera estadounidense contagió a los bancos europeos, y todavía se desconoce hasta qué punto. El caso alemán, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos por tranquilizar a los mercados durante el fin de semana, justifica estas caídas, aunque resulten impresionantes como la de París, que cayó en nueve puntos, inédito desde la creación del índice CAC 40.
Pero cuando se debió cerrar la bolsa de Sao Paulo dos veces en una jornada porque perdía 15 puntos, la sorpresa y estupefacción fueron mayores. Y es que hasta aquí nos habían vendido la idea de que América Latina era el continente que mejor preparado estaba para soportar la crisis y que sólo habría una ligera baja del crecimiento económico.
La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), la mexicana Alicia Bárcena, en una conferencia en París, se mostró mucho menos optimista. En su opinión tres factores fueron fundamentales para el crecimiento de la región en los últimos años: los altos precios de las materias primas (sobre todo el petróleo), las remesas de los emigrantes y condiciones de financiamiento externo excepcionales.
El problema parece claro bajo estos tres parámetros, pues los precios de las materias primas están bajando y el crédito forzosamente se reduce en medio de una crisis financiera de las magnitudes de la actual. Sobre las remesas de los emigrantes, la tendencia también está a la baja sea porque poco a poco se han ido llevando a sus familias y envían menos dinero, sea porque el costo de la vida se ha incrementado mucho en Europa y Estados Unidos o porque han perdido su trabajo. No olvidemos que el sector más afectado por la crisis es la construcción y es un sector que emplea a muchos emigrantes. Para Ecuador, este rubro representa casi el 50% del PIB.
Hasta aquí se fue optimista según la secretaria ejecutiva de la CEPAL porque la mayoría de países del continente tenía un importante superávit y una reducción del nivel de endeudamiento. Se pensó según Bárcena que eso podría ser un factor de contención de la crisis. Pero América Latina no invirtió en infraestructura productiva en los años de bonanza y ahora se viene más bien una época de vacas flacas.
Según la CEPAL, los indicadores económicos de la región han ido mostrando en los últimos meses signos de declive. La inflación subió, el superávit disminuyó, la reducción de la pobreza se detuvo. Pero ¿por qué se desplomaron las bolsas latinoamericanas de una manera tan impresionante?
Más allá del hecho de que los mercados tienen aversión por el riesgo y era un día lleno de incertidumbre, según el economista Carlos Quenan, del Instituto de Altos Estudios para América Latina de París, hay dos razones fundamentales. Cuando hay falta de liquidez, como es el caso ahora, se tiende a retirar las posiciones consideradas como menos prioritarias y América Latina se percibe así. Pero sobre todo, se explica el derrumbe porque América Latina produce por encima de todo materias primas y economías como éstas se vuelven riesgosas en tiempos de crisis y de baja de los precios. Sin embargo Quenan aclara que los mercados sobre-reaccionaron. “Es como un juego de ajedrez y los inversores se reposicionan”, dice.
En opinión de este economista, la crisis podría implicar una salida masiva de capitales y la subida del costo del financiamiento en la región. De hecho, según la CEPAL estamos en un momento crítico con respecto a la liquidez y por tanto el financiamiento se reducirá considerablemente, con lo cual bajará la inversión. Alicia Bárcena califica además a América Latina como una de las regiones más volátiles del mundo, lo cual incrementa la percepción del riesgo y afecta nuevamente la inversión.
En resumen, los países más afectados serán los más dependientes de la venta de materias primas, de las exportaciones hacia los países industrializados y de las remesas. Otro factor que ahondaría el problema es el bajo nivel de tributación pues impide la lucha contra la pobreza. Ecuador es entonces uno de ellos por su dependencia del petróleo, de las remesas y su bajísimo nivel de tributación. Los países mejor armados para enfrentar lo que se viene son aquellos que diversificaron sus exportaciones y desarrollaron su aparato productivo como Brasil. Haber pensado en un fondo de estabilización podrá ayudar a quienes lo crearon. Para Ecuador, en opinión de Carlos Quenan, hay un problema adicional: la rigidez de regulación macroeconómica al no tener moneda. Allí donde los otros podrán jugar con las medidas monetarias para paliar los embates de la crisis, el Ecuador solo podrá actuar en materia fiscal.
Y si bien en Estados Unidos parece haberse tocado fondo, en Europa la crisis acaba de estallar y hay incertidumbre sobre su magnitud. Para América Latina, sin embargo, la interrogante más importante es lo que sucederá en Asia. Se trata del otro bloque emergente y es el principal destino de las exportaciones latinoamericanas.