Martes 07 de octubre del 2008 | 07:24 Internacionales

Indígenas del Amazonas, africanos y asiáticos cuestionan plan de cambio climático

EFE | BARCELONA, España

La alianza de pueblos indígenas del Amazonas y de países africanos y asiáticos alertó este martes de que los planes para combatir el cambio climático de los Estados "ricos", por medio de la protección del bosque tropical, con el comercio de las emisiones, les excluye y no respeta los derechos sobre sus tierras.

Amazon Alliance y Forest Peoples Programme, dos entidades que aglutinan a líderes de comunidades forestales de cinco países del Amazonas, la República Democrática del Congo e Indonesia, pidieron hoy en el Congreso Mundial de la Naturaleza que se celebra en Barcelona un papel más destacado a la hora de fijar las condiciones de este mecanismo de control del cambio climático, propuesto por los Estados desarrollados.

Los líderes indígenas consideraron que el instrumento para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación "socava" sus derechos de propiedad sobre la tierra.

Denunciaron que los más de mil millones de pobres que dependen de estos recursos se enfrentan "a un desastre económico y cultural" si el esfuerzo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero no respeta sus derechos.

"Sentimos la presión creada por el cambio climático, por las exigencias de los conservacionistas de que no usemos nuestros bosques con ánimo de lucro, y por empresas privadas con licencias gubernamentales para extraer minerales, agua y biocombustibles de terrenos que han sido nuestros durante generaciones," dijo el presidente de la Asociación de Pueblos Amerindios, Tony James.

James se preguntó: "a quién pertenecen estos derechos? y qué impacto tendrán sobre nosotros?"

Durante el congreso, los miembros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en su mayoría gobiernos y organizaciones ecologistas, votarán diversas mociones de apoyo a la Declaración de la ONU sobre derechos de los pueblos indígenas y las comunidades forestales para que desempeñen un papel decisivo en la negociación de cualquier iniciativa que afecte "a sus vidas y a sus posibilidades económicas".

Algunas previsiones apuntan a que en 2030 el planeta necesitará un mínimo de 515 millones de hectáreas más para atender las demandas de la agricultura, los biocombustibles y los productos madereros, una cifra que duplica la cantidad de terreno disponible.

Aunque los líderes indígenas aplauden el compromiso de los Estados para mitigar el cambio climático, tienen sus reservas ante la forma sobre cómo se están llevando a cabo las negociaciones.

"Cuando nuestros gobiernos aprueban la reducción de gases de efecto invernadero mediante una moratoria sobre la deforestación, significa que los directores de parques nacionales podrán expulsarnos de nuestro territorio?", se pregunta Sinafasi Makelo, de Dignité Pygmée, que representa a los pigmeos congoleños.

Los defensores de los pueblos indígenas creen que éstos sólo podrán beneficiarse de los "mercados de emisiones" con el nuevo derecho descrito en la Declaración de las Naciones Unidas, que establece su derecho "al consentimiento libre, previo e informado".

Pepe Acacho, un indígena ecuatoriano que preside la Federación Interprovincial de Centros Shuar, advirtió de que las agencias de conservación no suelen cumplir sus compromisos con estos pueblos.

"Vemos mucha retórica y poca defensa real de los territorios y los derechos de los pueblos indígenas," afirmó Acacho, mientras que Jorge Furagaro, un indio huitoto que preside la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, exigió una solución al problema de la propiedad y de la autodeterminación.

Precisamente, en Colombia, varias empresas están recibiendo derechos de propiedad sobre terrenos forestales para plantaciones de aceite de palma, y grupos conservacionistas están delimitando terrenos ancestrales para crear parques naturales, mientras las comunidades forestales se quejan de que no tienen donde acudir para hacer valer sus derechos, una situación similar a la que se produce en Bolivia o en Ecuador, denuncian las fuentes.

"Nosotros, los pueblos indígenas, estamos en la mejor posición para proteger los bosques tropicales más vulnerables del mundo," sostuvo Juan Carlos Juntiach, líder shuar y coordinador de la Alianza Amazónica, aunque puntualizó que "esto no ocurrirá si seguimos usando el antiguo sistema de negociación entre gobiernos y agencias de conservación".

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