- OCT. 06, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
La tensión social amenaza con estallar mañana en Perú, luego de que el presidente Alan García ordenara ayer militarizar la seguridad del país con ocasión de una jornada nacional de protesta contra su política económica de libre mercado.
Pese a que los sindicatos recién saldrán ese día a las calles en varias ciudades para expresar con marchas su rechazo al gobierno, la crispación laboral está presente a raíz de una huelga médica de tres semanas.
El inicio de una paralización de maestros el martes y paros en urbes del interior avivan la chispa de desbordes de manifestantes que ya desafían la decisión del gobierno de movilizar a las fuerzas armadas.
“Los trabajadores no queremos la militarización, lo que exigimos es el cambio del modelo económico por otro que se base en el desarrollo nacional y que permita una auténtica distribución de la riqueza”, declaró ayer Olmedo Auris, dirigente del poderoso Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación de Perú.
La principal central sindical –la Confederación General de Trabajadores del Perú– y los maestros marcharán mañana para exigir un aumento salarial que les permita enfrentar el alza de precios de los principales productos alimenticios y para rechazar la negativa del gobierno a modificar su plan económico. Los sindicatos temen que la recesión en EE.UU. los perjudique más.
El jefe de gabinete, Jorge del Castillo, rechazó cualquier tentativa de diálogo y defendió la política económica del gobierno, que le ha valido ser considerada por la Cepal en el 2008 como la más aplicada de América Latina.