Los vestigios ancestrales que hay en el lugar son uno de los motivos para rechazar la obra.
Desde los 2.400 metros sobre el nivel del mar, de la cumbre del cerro Icto Cruz, en la parroquia Turi, ubicada al sur de Cuenca, se observa la ciudad a lo largo y ancho de los otros tres puntos cardinales, al igual que las montañas que la rodean.
Turi es conocido como el balcón de la ciudad y allí el Municipio pretende construir el nuevo Centro de Rehabilitación Social para Varones y Mujeres de la urbe, pero la comunidad se opone al proyecto y tiene varios argumentos.
Por ejemplo, en el sitio hay cerámica y piedra de espejo, con la que los ancestros fabricaban las lijas, según Luis Criollo, morador de la zona.
Además, en el sector donde se construiría el nuevo reclusorio la tierra es floja en la superficie, pero existen bordes de piedra que, dice Geovanny Bermeo, secretario de la Tenencia Política, son parte de un asentamiento cañari.
Estudios
Criollo afirma que por ese motivo las 45 comunidades asentadas en el sitio solicitaron al Cabildo que se realicen estudios arqueológicos.
También han pedido informes sobre el lugar al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y al Banco Central (BC), pues cada año se hacen ritos ancestrales en el sitio, especialmente en septiembre, en que se celebra la fiesta del Kapak Raymi.
A unos 200 metros del lugar hay vestigios de piedras que forman parte del Qápac Ñan o Camino del Inca, cuyo tramo está inventariado dentro del proyecto que impulsan los países andinos para obtener de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Otra preocupación de los moradores es el uso del agua, ya que al momento 7.000 personas de las 45 comunidades utilizan 7.300 metros cúbicos mensuales del líquido que les provee el denominado proyecto Nero, dice Susana Mora.
Ella indica que no hubo socialización del proyecto con la comunidad y por eso, solo por rumores, conocen que el centro carcelario ocupará más de 4.000 metros cúbicos de agua por mes, y el temor de la comunidad es que esto influya en un colapso del proyecto Nero.
Ahora los habitantes esperan una audiencia con el alcalde Marcelo Cabrera y otros funcionarios, para que escuchen sus argumentos, de lo contrario amenazan con una huelga de hambre como medida de presión para ser atendidos.
Pero la falta de infraestructura y el hacinamiento en los centros de rehabilitación de varones y mujeres de Cuenca son evidentes y, por tanto, la construcción de un nuevo edificio para que funcionen juntos es urgente, dijo el ministro de Justicia, Gustavo Jalkh, quien visitó la urbe la semana anterior.
Capacidad
El reclusorio de varones tiene capacidad para 150 detenidos, pero están 240.
Camas
En el centro de detención de hombres existen al momento 125 literas, por lo que más de 100 internos tienen que dormir en el piso.
Seguridad
En esta cárcel hay nueve guías penitenciarios por cada guardia de seguridad.