La presentación del libro Una mujer de nuestro pueblo es hoy, a las 19:00, en el Museo Municipal.
Fue su abuela, Ángela Valdano de Guzmán, la primera persona que sembró en monseñor Roberto Pazmiño Guzmán, desde muy niño, la admiración hacia la próxima santa Narcisa de Jesús Martillo Morán.
Valdano había recibido de sus mayores noticias de la noboleña, que a su vez transmitió a su nieto. “De niño me contaba las historias de Narcisa y eso me fue creando una admiración y el gustito por investigar”, comenta Pazmiño, de 66 años.
Y fue ese gusto que lo llevó hace 50 años a empezar un recorrido por Guayaquil, Nobol y Lima (Perú), ciudades donde vivió Narcisa, para recopilar documentos sobre su vida, que eran escasos y dispersos, y localizar a los testigos de segunda clase, que –como dice Pazmiño– son aquellos que oyeron a los que habían visto y oído hablar de la santa.
La tarea, comenta, fue difícil porque habían pasado 100 años de su muerte y los testigos que la conocieron habían muerto. “Se fueron rastreando los archivos eclesiásticos, los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Biblioteca Municipal y de la Biblioteca Nacional de Lima, donde poco a poco se encontraron datos acerca de Narcisa”.
El primer libro que editó sobre la vida de la Violeta de Nobol, como también se la conoce, fue publicado en 1984. La obra actualizada, cuyo lanzamiento oficial será el próximo lunes en el auditorio del Museo Municipal, consta de 300 páginas, con el título Una mujer de nuestro pueblo.
El texto es de cinco capítulos: Campesina y elegida (su vida en la hacienda Nobol en el recinto San José), Emigrante y costurera (comprende los 15 años que vivió en Guayaquil a raíz de la muerte de su padre); Emigrante y mística (su viaje a Lima, donde llega a la cumbre de la intimidad divina con Dios); Emigrante que retorna (los acontecimientos luego de su muerte en Lima); y Su recuerdo no murió (el movimiento de admiración que despertó en Lima y Guayaquil. Al final hay un apéndice que narra la beatificación que se inició en 1961 y su próxima canonización.
La obra, enfatiza Pazmiño, está dirigida sobre todo a las personas de buena voluntad, amantes de la historia y que quieran conocer mejor la figura extraordinaria de esta mujer, a quien él llama “una mujer de nuestro pueblo”.
Misión cumplida
Para monseñor, con esta sexta edición está concluida su misión con el arribo de Narcisa a la canonización. Esto, recalca, es importante porque cuando fue beatificada su culto solo se restringía a Ecuador y especialmente a Guayaquil. Ahora, añade, es presentada por el papa Benedicto XVI como modelo de vida cristiana a la iglesia universal, es decir, a todas partes del mundo.
Recuerda que todo este proceso fue paulatino porque no se podía completar el arco vital de Narcisa de Jesús, pero “nos ayudó Dios porque se fue redescubriendo su itinerario”. Por ejemplo, manifiesta, no existía la partida de bautismo en Nobol y después de muchos años se descubrió la partida de su confirmación en Guayaquil.
Pero acota que fue la gran fama de santidad que ella goza en el pueblo que salvó el proceso de santificación de Narcisa. “Toda canonización comienza de abajo, en el pueblo devoto que cree que recibe milagro, eso es lo que la iglesia también valoró”.
5.000 libros
El tiraje de Una mujer de nuestro pueblo es de 5.000 ejemplares. Salió a la venta hace un mes. El costo es de 5 dólares y puede ser adquirido en el Santuario de Nobol, en la librería Espiritual de la Arquidiócesis de Guayaquil, en Diez de Agosto y Boyacá; y en la iglesia de La Alborada.
Reliquias
Además de la presentación del libro sobre la biografía de la santa hoy se realiza en el Museo Municipal, la exposición ‘Narcisa de Jesús, su vida y su legado’. Durante dos semanas se mostrarán las reliquias, como instrumentos de penitencias y documentos de la noboleña que se conservan en este lugar.