Lunes 06 de octubre del 2008 | 12:40 Vida

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

EFE

Surgió en África a principios del siglo XX, procedente de los chimpancés, pero el VIH, por causas que aún se desconocen, esperó hasta los años 70 para hacerse con la especie humana y expandirse de un modo drástico.

No es hasta 1981 cuando el Centro para el control y la prevención de enfermedades (CDC) en EE.UU. dio a conocer al público la nueva enfermedad: el síndrome de la inmunodeficiencia humana, el sida, que se detectaba en pacientes víctimas de toda clase de infecciones oportunistas, como la neumonía o el sarcoma de Karposi (un tipo de cáncer de origen infeccioso), que sólo aparecen cuando el sistema inmune se encuentra fuertemente debilitado.

Empezó entonces una carrera sin precedentes que había de concluir, en tiempo récord, a la identificación del agente causal: el VIH.

Entre 1980 y 1984 Franoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier lograron identificar y aislar el VIH-1, un descubrimiento que contribuyó al rápido desarrollo de métodos de detección del virus y el control de la expansión de la pandemia.

El propio Montagnier relató en primera persona cómo se sucedieron los acontecimientos en el libro "Sobre hombres y virus. La carrera contra el SIDA", donde denunció además las malas artes de su colega estadounidense Robert Gallo.

El VIH es un retrovirus, una clase de virus cuyo material genético está hecho de RNA y no de DNA, como el de la mayoría de organismos.

Ataca a linfocitos T del sistema inmune, una clase de glóbulos blancos, donde se multiplica hasta matarlos, con el consiguiente debilitamiento de las defensas del organismo, expuesto entonces a toda clase de invasores que pueden acabar por causar la muerte.

Alternativamente, también puede esconderse igual que lo hace el VPH, aunque en este caso el virus tiene que convertir primero su RNA en DNA. Y a diferencia del VPH y otros retrovirus, el VIH no promueve la proliferación celular incontrolada, es decir, no causa tumores.

Actualmente, las terapias retrovirales permiten sobrevivir a la infección por VIH; el sida se ha convertido en una enfermedad crónica, aunque como en otros tantos casos, sólo para los que pueden acceder a estos tratamientos.


Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.