‘Decidí no abortar con el apoyo de mi madre’
Hace un buen tiempo, cuando les escribí, pasaba por una etapa muy difícil, desesperada para mí, pues había estado saliendo con un chico y a los pocos meses quedé embarazada sin que lo hubiéramos previsto. Cuando supo que esperaba un hijo, él me abandonó, pues no quería adquirir un compromiso tan grande porque, según dijo, no estaba preparado para ser padre. Con un mes de embarazo y sola, además de que todavía no culminaba mis estudios ni trabajaba, no sabía a quién recurrir. Mis padres confiaban en mí y no quería darles motivo para que se decepcionaran. No me quedaba otra alternativa que abortar. La doctora que contestó mi carta me anticipó de todas las consecuencias que tendría para mi vida si tomaba esa decisión. Tenía miedo del qué dirán, de mis padres, de todo. Fui a la iglesia y decidí hablar con un sacerdote, desahogarme de toda la angustia que llevaba dentro de mí. Sus consejos fueron una luz que me dio la confianza para abrirle mi corazón a mi mamá, la necesitaba.
Llamé a mi mamá a mi cuarto y, llorando, primero le pedí perdón por haber traicionado su confianza, luego le conté de mi embarazo y que no sabía qué hacer. Ella me escuchaba callada, inmóvil, no reaccionaba. Pasaron unos minutos, que me parecieron interminables, me abrazó y me dijo que confiara en ella, en su familia, que siempre estaría para apoyarme en los buenos y malos momentos y que juntos hallaríamos la mejor solución. Ha pasado más de un año de aquello y puedo decirles que estoy muy satisfecha con mi vida. Decidí tener a mi hijo, que es la adoración de mis padres, y sigo estudiando para terminar mi carrera.
Andrea,
Guayaquil
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