Ubicado en el centro comercial Aventura Plaza, La Sociedad alcanzó el éxito desde sus inicios en nuestra ciudad. Anteriormente había seducido a una enorme clientela en Montañita. Al llegar a nuestra urbe, subió también de categoría buscando elaborar platos más sofisticados. Epicuro, uno de los primeros clientes, se mostró gratamente sorprendido por la calidad de los platos.
Se busca creatividad, armonía, fusiones coherentes. Jeannette (me doy el gusto de escribirlo en francés y no como Janeth) atiende con esmero, suma gentileza, orienta, describe los platos especiales, tiene un registro de los más asiduos huéspedes con datos y gustos (creo que ese es el único restaurante que nos da este lujo).
Aquí no se arma ningún show ni llegan cúpulas de plata o de acero cromado. No hay sumiller pero sí una excelente selección de vinos. Para nosotros fue un Viu Manent (Viu One) del 2003 de quince grados, generoso desde luego, con ligera acidez, color muy oscuro, lágrimas lentas, viscosas, un vino que necesita descansar un buen rato en copa para desarrollar sus virtudes.
En La Sociedad, una pareja consciente amante del trabajo bien hecho se multiplica para fomentar el bienestar de quienes llegan.
El ambiente es más bien pequeño pero acogedor con una decoración sobria y a la vez ingeniosa. Gianmarco Moretti conoce su oficio. Empezamos con unos pulpitos cocidos en olla de barro, salsa de aceitunas negras, la que realza a la vez el sabor y el aroma, alcaparras, anchoas, un plato macho de alto gusto.
El acompañamiento ideal: las papas chauchas. A Epicuro le provocaba un paréntesis italiano y pidió prosciutto di Parma, cortado un poco grueso, lo que proporciona una textura diferente. Unos triángulos parecidos a largos ravioles presentan una pasta rellena cuya masa se hace con cacao y se rellena con queso gorgonzola, caprino, nueces, trufa fresca y aceite virgen. Quizás disminuyendo la proporción de ajo se lograría una mayor sutileza, más fina armonía.
No dejen de probar los langostinos y lenguados con coco, almendras rociadas con una reducción de coco y limón. Si piden Tagliata Robespierre, verán cómo un bife chorizo puede resultar sorprendente si se lo sella, luego se lo rebana en rodajas muy finas y se lo condimenta con romero, parmesano reggiano, pimienta verde, formando dichos ingredientes una salsa original.
Como postre me gustó un helado de vainilla con uvas curtidas en vino Vermentino de Gallera, producto típico sardo tan diferente del Vermentino de Liguria, pero deliciosos ambos. Terminamos con un expresso y una grappa de muy buena cepa.
La Sociedad, c.c. Aventura Plaza. Telfs.: 220-1810 y 220-1778