- OCT. 05, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
El presidente Rafael Correa en uno de sus recorridos de la campaña por el referéndum en el Guasmo sur, en septiembre pasado.
En Acuerdo PAIS se da por hecho que Rafael Correa es no solo el líder nacional del movimiento, sino la única carta de la agrupación para las elecciones presidenciales.
El propio ex presidente de la Asamblea, Alberto Acosta, quien el 2 de agosto gozaba de un nivel de reconocimiento nacional y una opinión favorable similares a los del presidente Correa, dice que “hacer elecciones primarias (dentro del grupo) con el presidente Correa no tiene este rato ningún sentido”.
Aparentemente quedaron atrás las discrepancias que mantuvieron en la última etapa de la Asamblea por el manejo de los tiempos y contenidos de la nueva Constitución, pues Acosta dice que Correa “es el líder indiscutible del movimiento y a nivel nacional”. Este criterio es general en las filas de PAIS.
Para el analista político Jorge León, Rafael Correa aplica la vieja práctica del Rey Sol (Luis XIV, en Francia), que es la misma utilizada por los caudillos, según la cual “todo existe conmigo, nada existe sin mí” y quienes lo acompañan solo son ejecutores de sus propuestas.
¿Ha visto a alguien que vista la camisa de Correa?, preguntó, aunque, en efecto la utilizó, solo por unos días, el ministro de Educación, Raúl Vallejo. Este doctor en Sociología considera que Acuerdo PAIS no es una organización política, sino “una asociación electoral en torno a una persona que tiene éxito” y lo relaciona con los fenómenos de Venezuela y Bolivia.
“El problema de América Latina es que no logramos conjugar cambio y democracia. Se termina valorizando al líder, lo mismo pasa con los populistas, con Álvaro Noboa, con Abdalá Bucaram, como fue Velasco Ibarra antes, unos más ilustrados y otros nada”, concluye León.
Al parecer los únicos, aparte de Alberto Acosta, que cuentan con un “brillo propio” dentro de Acuerdo PAIS son los integrantes de Ruptura de los 25, entre ellos, María Paula Romo y Norman Wray, pero su proyección es aún seccional, según el analista Santiago Pérez, quien hace encuestas para el Gobierno y trabaja con el Mandatario desde la campaña presidencial.
“El liderazgo de Correa es muy centralista, muy absorbente y muy vertical”, cree Hugo Barber, de la empresa encuestadora Perfiles de Opinión.
El analista Polibio Córdova, presidente de la firma Cedatos Gallup, añade que a la oposición, que alcanzó casi una tercera parte de los resultados en el referéndum del domingo pasado, le perjudica estar fragmentada en varias agrupaciones y liderazgos.
“Si la oposición sigue sin una cabeza con proyección nacional, la fuerza del Presidente va a seguir como hasta ahora”.