La muerte vista a través de los ojos del escritor Juan Rulfo es el hilo conductor de las tres historias que agrupa la cinta Purgatorio, una de las cuales está protagonizada por Ana Claudia Talancón y Pedro Armendáriz.
El filme abre con una cita de Rulfo sobre su definición del purgatorio: Eso que para los humanos es el purgatorio es sólo la prisión del alma por el cuerpo.
Bajo esa premisa, las historias _tituladas Paso del norte, Pedazo de noche y Cleotilde_ han recibido un tratamiento para hacerlas parecer de épocas pasadas, cuando el autor las escribió.
El director Roberto Rochín dijo que se inspiró en las fotografías que el mismo Rulfo tomaba, así como en la estética de otros fotógrafos mexicanos famosos como Gabriel Figueroa. El resultado es una amalgama de efectos especiales, blancos y negros salpicados de color, saturaciones y mezclas de material histórico.
La historia más llamativa en cuanto a su aspecto visual es Pedazo de noche, rodada en 1995 con Dolores Heredia como protagonista y que le da al espectador la impresión de estar viendo una historieta, similar a lo que hiciera el director Roberto Rodríguez en Sin City.
La diferencia está en que Rochín hizo su cinta 10 años antes y las escenas que quiso resaltar las pintó a mano y no con tecnología de computadora.
Lo hice precisamente para dar acentos y darle una forma moderna al blanco y negro, respondió el director a preguntas de los espectadores tras la proyección de la cinta como parte del Festival Internacional de Cine de Morelia.
Luego de grabar Pedazo de noche, Rochín relató que se quedó sin dinero, por lo que utilizó esta historia para buscar financiamiento suficiente y completar los otros dos cuentos.
Ese fue uno de sus grandes retos, mantener la consistencia de las historias a través de los años para que tuvieran coherencia cuando se presentaran como una unidad.
El director indicó que la complejidad de los cuentos no lo detuvo. Al contrario, siguió adelante impulsado por su admiración por Rulfo y la manera que éste tenía de ver la vida y la muerte, y fue por esta misma razón por la que quiso mantenerse fiel a los textos originales en la medida de lo posible, y utilizar el lenguaje del escrito.
Quería que los personajes dijeran las líneas tal y como él las había escrito y que parecieran naturales, aunque se trata de diálogos que podrían parecer arcaicos en este momento.