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| Ramiro Romero |
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En la edición del domingo 28 de septiembre del presente año, bajo el título ‘Cambios de la Función Judicial’, se publicó una aseveración respecto a mi persona, que carece de verdad y ataca mi dignidad y mi honra.
En tal publicación se afirma que estoy fuera de la Corte Suprema de Justicia con otros cinco magistrados, por ir a mi oficina tres días a la semana (de martes a jueves).
Del contexto de párrafo se podría concluir erróneamente que mi salida de la Corte Suprema habría sido por la “irregularidad” de asistir tres de los cinco días laborables.
Al respecto debo aclarar, nuevamente (como lo hice en mi solicitud de rectificación, dirigida a ustedes el 14 de enero del presente año), que mi separación fue estrictamente voluntaria, por renuncia irrevocable, cuya copia la vuelvo a acompañar.
De igual forma acompaño todos los informes de mis labores realizados los días lunes en la Corte Superior de Guayaquil (desde el 23 de abril al 3 de octubre del 2007), que fueron presentados oportunamente al presidente de la Corte Suprema de Justicia, doctor Jaime Velasco Dávila.
Finalmente le acompaño también la pertinente certificación de la Universidad Católica de Guayaquil en la que se demuestra y se justifica mi presencia en Guayaquil, para dictar clases los días viernes, lo cual es procedente de acuerdo con la ley; es decir, todo magistrado puede ser catedrático universitario y, en consecuencia, puede dar clases en horas laborables.
Ramiro Romero Parducci, doctor en jurisprudencia, Guayaquil
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| ¿Todos cambiaremos? |
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¡Inadmisible! Hay que arañar las últimas piedras que quedan de la partidocracia y aferrarse a ellas, a como dé lugar; eso demostró y demuestra la derecha recalcitrante ecuatoriana.
A muchos guayaquileños nos parece increíble que Nebot quiera invisibilizar a ese 45% de guayaquileños que votó Sí y haga gala de ese 1% y se crea ganador. Tampoco estoy de acuerdo que crea que los nulos y blancos votaron por el No; no es así, el No fue No.
Vi el enojo por televisión de Nebot porque el Presidente Constitucional de la República celebró el triunfo en Guayaquil. Tiene tanto derecho como el alcalde porque es su ciudad natal; eso me dejó perpleja. Quiere decir que a los que votamos Sí dentro de poco nos cerrarán el cerco en nuestra propia ciudad. Es decir el rey, los súbditos y el feudo hacen su aparición.
La partidocracia se valió de centenares de mentiras para engañar a los votantes. Los mismos de siempre se unieron para mentir una vez más, y lo seguirán haciendo porque solo así lograron gobernar. El pueblo cada vez los está enterrando, por más artimañas que difundan, por más mentiras difamantes que lancen.
Los votantes de ahora no son los mismos de siempre. No, señor Nebot, el pueblo no se equivocó. No nos insulte. Los equivocados están en el otro lado, son arrogantes, altaneros y agresivos, no han hecho una lectura adecuada de las reiteradas lecciones que el soberano les está dando.
Rosamaría Calderón C., licenciada, Guayaquil
He visto con lágrimas cómo gente que vive en Guayaquil traicionó a la ciudad con sus complejos y dejó que las palabras del resentimiento ganaran a la voz de la razón.
Tristemente puedo decir que la gran mayoría de las personas que viven hoy aquí no es en verdad guayaquileña ni siente a la ciudad. Yo amo a esta urbe más que a ninguna otra. Aquí nacieron mis hijos, nació mi esposo; aquí está todo lo que tengo; aquí estudio, trabajo... Qué dolor ver cómo gente que se sirve de la ciudad no tiene el menor agradecimiento por las cosas.
La gente le ha creído a quien no ha hecho méritos reales para trascender y le ha endosado todo el poder para que la corrupción “termine”.
Con esa pequeña luz contra la ignominia, el resentimiento, la ineptitud, la codicia y la venganza, ahora ya la Constitución nueva que declara todo, pero no resuelve nada, está sobre nosotros. Al menos yo podré con el tiempo decir que no participé del descalabro del país con el famoso “voto castigador”, porque soy de los que quieren hacer su vida con ideas propias, trabajando y no percibiendo limosna. Sin embargo, la gente y los gobiernos terminan como sea, y si su obra no trasciende, la historia los entierra.
Orgullosamente espero que nuestro gran alcalde, Jaime Nebot, encabece nuestra resistencia contra el insulto y la falacia, contra la división y el pasado.
Señor Alcalde, haga frente, siga poniendo el pecho por nosotros, los guayaquileños de corazón, siga siendo nuestra voz.
Isabel Cárdenas, Guayaquil
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| ¿Todos cambiaremos? II |
Es evidente que todos queremos un cambio para mejorar nuestras vidas. ¿Qué podemos hacer cada uno como ciudadano para contribuir a ello?
Empecemos desde hoy mismo a hacernos un examen de conciencia, de qué podemos cambiar en nosotros para así lograr mejoras en nuestra sociedad.
Nos quejamos de la situación, pero analicemos nuestro proceder hacia el prójimo, para darnos cuenta en qué podemos ayudar al que más lo necesita.
No nos quedemos con los brazos cruzados y comencemos a tener otra actitud. Seamos honestos en cada actividad que realicemos, sea en el trabajo, en los estudios, en una relación de pareja, en nuestra familia y con los seres que nos rodean.
Luchemos día a día con esfuerzo y perseverancia dando lo mejor de uno mismo. Actuemos con entusiasmo y brindemos apoyo y compasión al que lo necesita. Inculquemos en nuestros hijos valores y virtudes morales que prevalezcan para siempre.
Que el cambio en cada uno de nosotros empiece todos los días. Unamos nuestras fuerzas y pensamientos positivos para, entre todos, lograr el cambio que tanto añoramos.
Dejemos a nuestros hijos un buen ejemplo y un Ecuador digno en donde vivir.
Cecilia Vallarino, universitaria, Guayaquil
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| Crueldad hacia animales |
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Ayer, 4 de octubre, conmemoramos el Día Mundial de los Animales, por lo que hoy hago esta reflexión.
Nunca en la historia el hombre había causado tanto sufrimiento a los animales como lo está haciendo en nuestros días: con fábricas de producción masiva de animales, en las que las víctimas de la moderna “industria de la carne” son aprisionadas en espacios tan estrechos donde por miedo y estrés terminan haciéndose daño mutuamente; en la forma de transportar animales, en la que la “mercancía” viva es ultrajada bárbaramente; en los mataderos, donde animales narcotizados insuficientemente vuelven a estar conscientes durante la matanza y mueren bajo infinitas torturas; persecuciones y cacerías brutales en bosques y campos. Ni hablar de las torturas “especiales” a las que son sometidos en laboratorios “científicos” (300 millones de animales por año en todo el mundo son criados para esos fines).
En general, hay un terrible abuso del reino animal sin precedente. Y todo esto mayoritariamente en países que pretenden tener una ética y una moral como fundamento de su legislación, y que se sienten comprometidos ante los derechos humanos y la humanidad. Si los seres humanos queremos establecer una nueva relación con la naturaleza y los animales, primeramente tendremos que preguntarnos cómo se ha llegado al menosprecio actual de los animales y a los abusos que reciben por parte del hombre.
El que conoce el sufrimiento de los animales y calla, el que apoya “experimentos” en animales, o los ejecuta; el que cace, protagonice apuestas..., y mientras siga matando, les extraiga partes del cuerpo, les amputen las extremidades, y los usen para fines de experimentación, seguirá siendo carnicero.
Maite Valderrama, Guayaquil
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| Crueldad hacia animales II |
En los últimos días se ha suscitado una serie de acontecimientos con perros de raza pitbull, directamente basados en “ataques” que estos han realizado a niños, lo que ha llevado a ocupar espacio dentro de la noticia nacional en la cual se maligna a los canes de esta raza.
Humberto Cuomo, estudioso de las razas molosoides, en su libro Los perros de pelea nos da una introducción que detallo textualmente, para que nos lleve a reflexionar: “...En los tres reinos en los que se divide la Tierra, animal, vegetal y mineral, no existe forma de vida que pueda rivalizar con el hombre en cuanto a crueldad. No son crueles los depredadores que matan por instinto solo para alimentarse o para defenderse: cuando están saciados y seguros, su agresividad desaparece. No es cruel una planta carnívora: una vez atrapada la presa, si otro insecto se posa sobre su variopinta corola, lo deja pasear sin molestarle. No es cruel el volcán que, con su ímpetu de fuego y lava, de repente libera la energía acumulada durante siglos. El hombre es el único ser de comportamiento cruel. Ninguna otra especie lucha continuamente contra sí misma.
“Es cierto que los animales también luchan entre sí, pero solo durante el periodo de reproducción, para que el más fuerte perpetúe la especie y sus caracteres, o bien con el fin de defender un territorio necesario para su supervivencia. Sin embargo, estos combates raramente son cruentos y casi nunca comportan la muerte de uno de los contendientes. Cuando esto ocurre es porque la naturaleza exige un orden jerárquico, aunque en la gran mayoría de casos, el vencedor respeta al vencido y el segundo se somete al primero, reconociéndole poder y autoridad.
“La prueba definitiva de que el hombre es el único ser cruel es que es el único que experimenta placer contemplando el sufrimiento de otros. Sin embargo, el hombre además de cruel es infiel. En su relación con el perro ha olvidado todo lo que este ha hecho por él y con él en el transcurso de la historia hasta la actualidad, y lo ha traicionado. “Un perro, por muy maltratado y mal alimentado que esté y aunque sea abandonado, nunca se plantearía la posibilidad de no querer a su dueño...”.
Soy propietario de un pitbull; también tengo un can de raza mestiza o cruzado con labrador, y este es más feroz, indócil e indomable que mi pitbull.
He criado perros desde los 6 años de edad, en una ocasión tuve en el patio de mi casa siete canes de raza grande al mismo tiempo. Hoy tengo 32 años y nunca en la vida me ha atacado uno de mis perros, ni tampoco han atacado a otras personas, porque he sabido educarlos y he tenido padres responsables.
César Julio Cavanna Lavayen, abogado, Guayaquil
He conocido casos muy cercanos a mí de personas que les han dado mucho amor y cuidados extremos a sus perros de razas rotwailer y pitbull, quizás hasta la exageración de tratarlos como a hijos, y que han sido domesticados; sin embargo, en cierto momento, sin motivo alguno, esos amos han recibido severas mordeduras de sus fuertes y “familiarizadas” mascotas.
Una de esas personas se encontraba en su cama sola y el rotwailer (el mismo que nació dentro de su casa) estaba en un sofá, cuando de pronto saltó del asiento hacia su propietaria y por poco le desgarra una pierna. Para evitar una desgracia, mejor no tener animales de ciertos tipos o razas fuertes. Si tanto escuchamos que es errado decir o satanizar que razas como rotwailer, pitbull y no sé qué otras “son bravas”, y que si se les da buen trato son mansitas, pero vemos tantos casos de gente muerta o desfigurada por ataques de esos tipos de canes, mejor no los compremos.
Xavier Andrade, Guayaquil |
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| Foro de lectores |
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Hay que ser humanos y respetuosos del trabajo de los demás, dejar que esa gente se gane, trabajando, su pan diario; esas personas necesitan de ese sustento. Es fácil sentarse frente a un computador y escribir para criticar o echar la culpa al actual Gobierno (no lo defiendo), pero creo que quienes hemos tenido mejor suerte debemos darle la mano a esa gente.
Mauricio Borrero, Guayaquil
No creo que los buses sean un lugar idóneo o apropiado para ninguna clase de ventas. Entiendo la situación de pobreza para hacer esas prácticas, pero es una agresión para los viajeros que se sienten casi obligados a comprar lo que no necesitan.
Miguel Fernández, Guayaquil
Toda persona que trabaje como vendedor ambulante debería tener una identificación validada por el Gobierno o algún sindicato o cualquier tipo de asociación, que garantice la seguridad de los usuarios del transporte público y del vendedor. Este deberá portar a la vista de todos una credencial y constar en un registro.
Francisco Xavier Dávalos, Guayaquil
Así les pongan escarapelas de algún gremio o les den carnés de identificación seguirán incomodando a los pasajeros, porque cualquiera falsificará una credencial y comerciará en los colectivos, o bajo ese pretexto se embarcará, pero para asaltar a los viajeros.
La gente paga para transportarse en bus y no es justo que los vendedores incomoden o perturben la tranquilidad de los pasajeros con gritos, exigencias y hasta amenazas de que deben comprar aunque sea un caramelo para que los informales los dejen en paz. No y no estoy de acuerdo con esa medida.
Gabriel Plaza Guamantica, Guayaquil
Ecuador permite que se perturbe al pasajero del transporte público. No puede ser que por elecciones políticas se prometa el oro y el moro a los informales como lo es el vender en los buses. Me he asustado al viajar, porque a veces son ladrones.
Los choferes los conocen y los dejan subir a los vehículos. He vivido en España y en Estados Unidos, donde también hay pobreza, y no vi subir a los colectivos a ningún vendedor ambulante, pues no es permitido.
María Elena Muñiz Acosta, Guayaquil
A Guayaquil se lo quiere transformar en un mercado ambulante y hasta que en los medios de transporte público se vendan salchichas, tripas. Hasta cuándo se engaña a los vendedores informales.
Foméntenles otro tipo de trabajo remunerado, ustedes saben el peligro que conlleva subirse y bajarse al andar de un transporte público, saben que esto es aprovechado por sus amigos de ahora, “los delincuentes”, a los que el Gobierno defiende a muerte, no a los vendedores informales dentro de los transportes públicos. Les recuerdo que los aviones también son transportes públicos, ¿sí o no?, gracias y hasta la próxima.
Luis Casanova, Guayaquil ] ¿Cree que al Ecuador le afectará la crisis económica que está viviendo Estados Unidos?
¿Cómo queda el Ecuador después del referéndum?
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