domingo 05 de octubre del 2008 Columnistas

Cinco ejes

El referéndum quedó atrás. ¿Le dará el Presidente más tiempo a la estrategia económica? ¿Esperará al fin del periodo electoral? ¿O, a lo Venezuela, mantendrá indefinidamente el clientelismo? ¿Qué forma tomará la política económica?

No hay respuestas categóricas. Pero podemos esbozar las principales tendencias.

Hay cinco ejes conductores.  Son, yendo de moderado a radical:
- Desarrollo a la coreana. El Presidente sostiene que el mercado es buen esclavo pero mal amo: que hay que someterlo a las prioridades nacionales. Favorece una versión proactiva de la política de desarrollo asiática, particularmente como Corea del Sur. Implica el retorno de una política industrial, ya anunciado; la reforma del arancel en función de las necesidades productivas, ya vigente.

- Social democracia al estilo escandinavo. Lo dice Augusto Barrera, defensivamente, cuando se tilda al Gobierno de radical. Énfasis en incrementar las prestaciones sociales, aumentando los impuestos, y restándole importancia al efecto negativo sobre la productividad: bienestar social hoy, por sobre consideraciones de competitividad.

Ejemplos los vemos en los continuos aumentos salariales, el alza en la tarifa marginal del impuesto a la renta, la universalidad del seguro social que consta en la Constitución, la indexación al PIB de la inversión social.

- Populismo a lo Chávez: que una gran parte del electorado dependa de la magnificencia del Gobierno convirtiéndose en su férreo apoyo electoral, favoreciendo la relación directa del gobernante-pueblo;  democracia plebiscitaria, que debilita a la clase media. A esto obedece la proliferación de bonos y subsidios.

- Socialismo del siglo XXI. Tiene de socialismo la animadversión a la propiedad privada de los medios de producción, por lo que crea diferencias de clases. Lo vemos en la ampliación del sector que la Constitución le reserva al Estado. La versión siglo XXI es que los negocios que por pequeños no sean de interés para el Estado sean de propiedad colectiva y no empresarial. Lo encontramos en la Constitución, con el gran número de diversas formas de propiedad colectiva que se detallan, y en la propiedad igualitaria de los medios de producción.

En su forma extrema, improbable, busca la eliminación de la moneda y su sustitución por precios denominados en medidas de tiempo, con base en lo que toma a los trabajadores hacer un producto.

-  Sumak kawsai,  el buen vivir, es el eje más radical. En su versión moderna es la “convivencia” planteada por Iván Illich. Domina en la Constitución (columna de junio 3). Sostiene que al mundo le ha ido mal desde que comenzaron a acumularse medios de producción y surgió la agricultura comercial que hace daño a la Pacha Mama. El ideal: retornar al mundo de hace 10 mil años, antes de la agricultura y la forja de metales. Como es utópico pretender dar marcha atrás 10 mil años, al menos se pretende frenar lo que en Occidente se llama “desarrollo”. En este quinto y más extremo escenario, el Presidente choca con sus seguidores más radicales.

Los elementos de política económica se encuadrarán en uno u otro de estos ejes, aunque no podamos decir con certeza cuál va a predominar.
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