- OCT. 05, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
Los líderes de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia se comprometieron a ayudar a los bancos europeos en apuros, pero no permitirán que sus directivos salgan indemnes, anunciaron ayer en París al término de una cumbre sobre la crisis financiera mundial, convocada en un intento de establecer una respuesta europea.
“En caso de apoyo público a un banco en dificultades, cada Estado miembro presente en esta reunión se compromete a que los dirigentes que fracasaron sean sancionados y que los accionistas compartan igualmente el peso de la intervención”, declaró el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Junto a la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, y sus homólogos británico e italiano, Gordon Brown y Silvio Berlusconi, Sarkozy también precisó que los cuatro países europeos miembros del G8 desean una cumbre internacional, “lo antes posible”, para revisar las reglas del capitalismo financiero.
Respecto a otras iniciativas para enfrentar la crisis, Sarkozy –presidente de turno de la Unión Europea– afirmó que “la Comisión Europea tendrá que dar prueba de flexibilidad en la aplicación de las reglas en materia de ayuda estatal a las empresas, así como en los principios del mercado único”.
Varios bancos europeos en dificultades han podido salir a flote estas últimas semanas, incluso a través de su nacionalización, con dinero público, una maniobra que podría, en principio, contradecir las reglas europeas de la competencia.
Sarkozy también subrayó que “la aplicación del pacto (europeo) de estabilidad y crecimiento” –que fija los límites que no han de superar los estados europeos en deuda y déficit público– “deberá reflejar las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos”. No obstante, ese pacto debe ser respetado “íntegramente”, respondió el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, apoyado por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, presentes en la cumbre.
Por su parte, Merkel abogó por “pedir cuentas a los responsables y dotar (a los estados europeos) de reglas y dispositivos que impedirán estas crisis en el futuro”. Cada país debe “asumir sus responsabilidades a nivel nacional”, defendió Merkel, marcando así sus distancias ante un eventual plan europeo para capear la crisis financiera.
Para las pequeñas y medianas empresas, Brown anunció que los cuatro países europeos acordaron “pedir al Banco Europeo de Inversiones que desbloquee 31.500 millones de euros (unos 43.470 millones de dólares) para su financiación. “Esta crisis que llegó de Estados Unidos ha afectado a todas las empresas”, agregó.