Domingo 05 de octubre del 2008 El País

Incertidumbre y necesidades dentro de la ‘Defensa Civil’

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EL TRIUNFO, Guayas. La llanta salvavida para rescate no sirve, al igual que los chalecos y tampoco la única camilla que tiene la institución local.

Ante la falta de recursos, algunos voluntarios han empezado a retirarse de la institución.

Nelson Ortega es padre de seis hijos. No tiene un trabajo estable, por eso vende mercadería a crédito con la ayuda de su esposa. El dinero para comprar la ropa lo obtiene participando  de las llamadas ‘cadenas’.

Para ayudarse también maneja un taxi de alquiler. Su tiempo como padre de familia y esposo lo comparte con su vocación como voluntario de la Defensa Civil, un organismo que según el artículo 75 de la Ley de Seguridad Nacional, es una actividad de servicio permanente del Estado, responsable de la planificación, organización y utilización de personal, medios y servicios necesarios para prevenir, evitar, reducir y reparar los efectos de catástrofes de cualquier origen.

Sin embargo, desde mayo pasado, el ente se convirtió en Secretaría Técnica de Gestión de Riesgo, mediante el decreto ejecutivo 1046-A, publicado en el Registro Oficial Nº 345.

En los nueve años que Ortega lleva dentro de la institución no solo ha compartido su tiempo sino también parte de sus escasos recursos.

Al igual que los otros 29 voluntarios que conforman la Defensa Civil (DC) en Milagro, Ortega no percibe sueldo del Estado, por su condición de voluntario. Su trabajo es compensado solo con el agradecimiento que, dice,  pocas veces recibe de las autoridades y de las personas a las que ayuda en una emergencia.

El hecho de ahora llamarse Secretaría Técnica de Gestión de Riesgo aún  no  cambia la situación de este organismo.

Por ejemplo, nadie los ha dotado de los equipos necesarios para prestar su contingente en el caso de que se presente una emergencia, como las inundaciones ocurridas  a inicios de este año,  que afectaron  a varios cantones, entre ellos, Milagro, El Triunfo, la parroquia Taura y Puerto Inca, del cantón Naranjal, Yaguachi, y otros, solo en lo que es la provincia del  Guayas.

Ante la falta de recursos y equipos, algunos voluntarios han decidido abandonar la institución e integrarse a otras actividades de ayuda, porque no todos tienen un trabajo para poder comprarse el uniforme y correr con gastos de viajes y alimentación.

 En Machala, por ejemplo,  15 de los 40 voluntarios que tenía la DC decidieron emigrar al Cuerpo de Bomberos, Red Municipal de Salud de Machala, Cruz Roja y otras. En  Los Ríos sucedió lo mismo, de los 480 voluntarios que había en  la provincia, cerca del 70% se ha retirado ante la falta de recursos y un local.

La carencia de equipos y asignaciones no son de ahora sino de hace muchos años, en que la Dirección Nacional de la Defensa Civil era la que canalizaba todo.  Aún así, ni los voluntarios ni el coordinador de la DC de Los Ríos, con sede en Babahoyo, quieren hablar sobre la situación del ente, porque mediante un oficio con fecha 27 de agosto del 2008, se les indicó que ninguna persona está autorizada a dar declaraciones, solamente la Secretaría nacional  que la  dirige Lorena Cajas.

En el caso de la DC del cantón El Triunfo, en Guayas, de los 38 voluntarios que tiene la institución, 10  llevan entre 15 y 18 años de prestar sus servicios.  Entre ellos está el voluntario más antiguo,  teniente coronel Jorge Coronel Morcillo, de 76 años, que ha servido a la institución por  24 años, y que es quien preside el organismo.

 Él es carpintero de profesión y también maestro en hormigón armado, ocupaciones que le ayudan a solventar en  algo  sus gastos en el hogar y dentro de la misma Defensa Civil.

Coronel recuerda que en las inundaciones de este año tuvieron que improvisar rústicas canoas y pedir ayuda a otros organismos, porque ante la carencia de equipos, no podían hacer mucho. Ellos tienen  siete chalecos salvavidas que ya están deteriorados, una camilla y una canoa cuya base está desgastada por el uso.

 La situación de incertidumbre, malestar y descontento se generaliza en las cinco provincias de la Costa, donde los voluntarios piden a la Secretaría que les envíen recursos y  equipos, para poder ayudar en las situaciones de emergencia.

En Esmeraldas, un grupo de voluntarios, que prefirió la reserva de sus nombres, dicen que antes por lo menos los escuchaban, que ahora les han prohibido hasta hablar, y que no tienen dinero ni para comprar una poma con agua.

En Portoviejo, Manabí, los implementos que se utilizan, y que alcanzan un valor de $ 60 mil, están deteriorados en el 80% y ni  Roque Mendoza, quien es el delegado de la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgo, conoce cómo se resolverán las carencias del ente.

Al interrogar a un grupo de voluntarios sobre  por qué siguen dentro de una institución donde  hay carencias y  no les retribuye el esfuerzo que hacen por la comunidad, la respuesta es la misma: Por amor  al prójimo y por  transmitirles todo lo que  hemos aprendido.

Uniformes
La confección de un uniforme cuesta cerca de $ 45; las botas $ 25 (si se las compra por docena); las gorras con el logo de la Defensa Civil, entre $ 5 y $ 6.

Necesidades
Los voluntarios de esta institución necesitan botes inflables, de fibra o aluminio, camillas normales y las de tipo canastilla, motosierras, chalecos salvavidas, radios de comunicación, uniformes, ambulancias, cabos, carpas y otros implementos.

Machala
La Defensa Civil de Machala percibe una asignación de $ 300 mensuales, que se los emplea para pagar el servicio de energía eléctrica y gastos menores.

Asignación
En mayo pasado, el general Carlos Vasco, quien ocupó el cargo de director nacional de la Defensa Civil desde enero a octubre del 2007, indicó que a la institución se le entrega  50 mil al año, para 24 provincias y 13 millones de habitantes.

El País

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