Silicon Valley y la región de la Bahía de San Francisco nunca se han sentido tan distantes de Nueva York. “Estamos en el punto más distante de Wall Street en América [Estados Unidos] y es un punto en el cual es bueno estar hoy”, dijo, por ejemplo, Tony Perkins, fundador de la red Always On, al hablar delante de unos 600 emprendedores reunidos el 24 de septiembre al pie del famoso Golden Gate Bridge de San Francisco para una conferencia sobre tecnologías verdes.
Ojeando los periódicos de la semana, leyendo entrevistas, hablando con gente, uno tiene la impresión que está casi en otro país, al menos que estén haciendo lo que pueden para conjurar la suerte...
Muchos actores y analistas quieren convencer que la región no obedece a las mismas lógicas. Subrayan los puntos positivos, apoyándose, muchas veces, en mitos fundacionales y en la historia de la región.
El primero es que la naturaleza de la economía local basada en la inversión en empresas principiantes (las "start-ups") es tan diferente que no obedece a las mismas leyes. El capitalista de riesgo Fred Wilson, explica por ejemplo en una entrevista publicada por el sitio VentureBeat que “El cambio debido a la tecnología está ganando y no perdiendo velocidad”. Está convencido que la incapacidad de hacer algo comparable juega un papel en las dificultades de Wall Street y que “Nunca hemos vivido una época más favorable” para crear empresas capaces de trastocar los mercados y aportar nuevas formas de negocios y oportunidades de ganancias.
Concede, sin embargo que vueltos más cautelosos, algunos inversionistas lo pensarán dos veces antes de invertir en una empresa cuyo futuro es incierto, pero piensa que el efecto se hará sentir sobre todo en los inversionistas privados y no en los institucionales (que manejan mucho más dinero). Su conclusión “No veo mucho impacto” de la crisis actual sobre Silicon Valley. En una conferencia que tuvo lugar en Santa Clara en el corazón de Silicon Valley, el jueves pasado Steve Ballmer, PDG de Microsoft (empresa ubicada en Seattle, también en la costa Pacífico) afirmó de su parte: “Nuestra industria no está inmune a lo que pasa en la economía global”.
Agrega, la gente de tecnología “todavía ve cierta tendencia al alza”. Lo explica por el hecho que parte del mundo (que compra computadoras y programas) no ha sido afectada todavía por la crisis y el hecho que los consumidores no han sido golpeados, todavía, tanto como las empresas.
De manera un tanto más precisa, no faltan quienes subrayan, como el emprendedor Mike Cassidy en VentureBeat, las oportunidades creadas por la crisis: el hecho que las oficinas (un problema en la región) salen más barato y que contratar gente de calidad resulta más fácil. Otros invocan el segundo gran mito fundacional de Silicon Valley basado en su historia también: la constante capacidad de renovarse. Después de las biotecnologías y de la nanotecnología, ahora estamos hablando de GreenTechs, las tecnologías verdes.
Aun para esto hay dos maneras de ver las cosas. La primera, optimista, subraya su gran potencial. “Vaticino que dentro de entre tres y cinco años el sector de las tecnologías verdes será más importante que el sector de las tecnologías de la información”, dijo Perkins al iniciar su conferencia al pie del Golden Gate Bridge. Se trata de una nueva veta en la nunca detenida carrera para el oro californiano ya que más eficacia en el uso de la energía y los recursos acompañada por menos contaminación permite ahorrar y ganar dinero.
La segunda recuerda que las start-ups en tecnologías verdes requieren más capitales iniciales que sus hermanas en las TIC en la era de la web 2.0. Es mucho más discreta.
De hecho, actores y analistas, se esfuerzan por proyectar una imagen optimista porque dar miedo podría tener un efecto negativo ya que buena parte del sistema descansa en fenómenos de percepción. Pero la realidad es inescapable.
“A corto plazo, la gente se va a volver reacia al riesgo” explicó el futurólogo Paul Saffo al periódico local San Francisco Chronicle. Va a ser más difícil conseguir fondos. Forrester Research, uno de los gabinetes de análisis más respetados, acaba de reducir sus previsiones para los gastos en tecnología por parte de las empresas estadounidenses. Crecerán en el 6,1% y no como se dijo en 9.4% informa el artículo bajo un título elocuente: “La resiliencia de Silicon Valley podría estar a prueba”. No es solo cuestión de dinero.
Saffo se dice convencido que el “domingo negro” de Wall Street “fue realmente un parteaguas. Hemos pasado el Rubicon”, estima. “Pienso que cambiará la actitud de todo el mundo frente a la deregulación […]”. Se trata de algo de corte político e ideológico al cual los inversionistas y emprendedores de la región de Silicon Valley tienden a ser muy sensibles.
LINKSAlwaysOn
http://alwayson.goingon.com/Fred Wilson, Mike Cassidy y otros capitalistas de riesgo en VentureBeat
http://venturebeat.com/Intervención de Steve Ballmer en Santa Clara, California
http://www.microsoft.com/La revolución verde de Tony Perkins
http://www.metroactive.com/Paul Saffo en el San Francisco Chronicle
http://www.sfgate.com/