Directores, actores, productores y autoridades culturales participan en un encuentro iberoamericano.
La cultura debe ser un asunto mayor del Estado, a la que se le debe dar una atención más amplia por parte de los gobiernos, reclamó el actor uruguayo Héctor Guido, en el Primer Congreso Iberoamericano de Cultura, que se realiza en México y tiene como tema El cine y lo audiovisual en Iberoamérica.
La cultura no es un adorno. Es tan capital como la salud y la educación. Es parte intrínseca de la sociedad, complementó el cineasta mexicano Arturo Ripstein. La cultura le da cara, voz, corazón y sentido a la nación. Los estados la requieren, remató. Y uno de los mayores vehículos para desarrollar la cultura es el cine, que debe recibir mayores subvenciones, consideró el cineasta.
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, dijo parafraseando al director brasileño Bruno Barreto que un pueblo sin cine es como una persona sin espejo: que no conoce su propio rostro.
Por ello, en la medida que la gente se conoce, se identifica y experimenta lo que siente el otro, puede comenzar a desarrollar los pasos para la tolerancia y una convivencia pacífica, argumentó.
Y mientras aumentan las producciones cinematográficas en Iberoamérica, con una identidad más definida, todavía este arte lucha contra la mayor amenaza: la censura económica que es peor que la censura política o social, dijo Ripstein.
El cineasta español Carlos Saura destacó que ante la falta de distribución de las películas, que es otro de los problemas que enfrenta la industria, una alternativa es acudir al apoyo de la televisión. Esa misma idea la retomó luego, en un encuentro entre actores, su compatriota Antonio Banderas, quien propuso un esfuerzo en conjunto con televisoras de varios países que puedan transmitir los filmes a todas las naciones iberoamericanas y de esa forma ayudar a consolidar una industria conjunta. A diferencia de Europa, donde hay 17 idiomas, Latinoamérica y España comparten el español –que hablan más de 700 millones de personas en el mundo–, lo que es una ventaja sobre el cine europeo.
El presidente de la Academia Mexicana de las Artes y Ciencias Cinematográficas, Pedro Armendáriz, propuso que en caso de que las emisoras de televisión no se pongan de acuerdo en cada país, se puede contratar satélites para hacer estrenos mundiales en toda la región y contar con el apoyo de anunciantes, con lo que se recuperaría la inversión. La actriz Mercedes Sampietro también propuso el doblaje de las películas del español al inglés, igual que se hacen con los productos que llegan de Hollywood, como una forma de entrar en el mercado estadounidense.
LIBROS
Los 50 cineastas más representativos de Iberoamérica y las 50 películas clave de la región forman parte de dos libros presentados en el I Congreso de la Cultura Iberoamericana.
LA CALIDAD
El actor Antonio Banderas, que se ha convertido en el personaje más fotografiado y querido del congreso, dijo que “el cine iberoamericano, como el británico y el estadounidense, tiene la fuerza del idioma, pero ahora hay que ponerle el cascabel al gato y hacer un cine común, de calidad y atractivo para el gran público. El buen cine no tiene por qué estar reñido con la diversión, porque una cosa es la cultura y otra aburrir al personal”.
EN PELIGRO
El ministro de Cultura español, César Antonio Molina, dijo que el cine “es el arte del siglo XXI y el más masivo, pero también el que está más en peligro”. Las conclusiones del Congreso serán presentadas durante la Cumbre Iberoamericana de presidentes y jefes de Estado, que se celebrará del 29 al 31 de octubre en El Salvador.