sábado 04 de octubre del 2008 Columnistas

Es para todos y todas

A unos les gusta y a otros no. Unos votaron Sí y otros votaron No. Lo cierto es que tenemos una nueva Constitución que contiene las normas que regirán la convivencia de los ecuatorianos y da una nueva estructura institucional al Estado.

Sin embargo, una nueva Constitución no cambiará por sí sola la vida legal del país, si no aprendemos todos, los gobernantes y los ciudadanos en general, a respetar la ley. Es posible que haya que cumplir plazos, que a algunos les parecerán largos y a otros cortos, pero debemos evitar la tentación de querer tomar atajos, eso es lo que está escrito y eso es lo que los ecuatorianos mayoritariamente aprobaron y, por lo tanto, eso es lo que hay que respetar. Si los problemas son muchos, si algunas disposiciones son de difícil aplicación, si otras son contradictorias, el mismo texto constitucional señala cómo cambiarlos y aunque haya que esperar, si de verdad queremos el cambio, habrá que hacerlo.

En realidad, la nueva Constitución es un reto para todos, para el Gobierno y sus aliados porque deberán demostrar su apego al texto que redactaron y promovieron, como manifestación de su sentido democrático. Para quienes estuvieron en contra, porque vivir con esa Constitución y asumirla será también la prueba de su respeto y vivencia de la democracia.

En la nueva Constitución se da muchas responsabilidades a las organizaciones sociales y a la ciudadanía, luego todos los ecuatorianos y todas las ecuatorianas que tengan real interés en la vida del país, deberán organizarse y participar, porque lo contrario sería autoexcluirse y dejar las decisiones solo a algunos.

Por otro lado, muchos de los cargos clave en los organismos de control y en algunas instituciones y cuerpos colegiados como la misma Corte Nacional de Justicia se elegirán por concurso de méritos, es necesario entonces que quienes tengan la mejor preparación para esos cargos y tengan honestidad reconocida participen. Aspiramos a que el concurso sea entre los mejores, de derecha, de izquierda y del centro, eso no importa en una democracia. Las excusas no valen, el pensar que no serán nombrados porque no comparten la ideología del grupo triunfante tampoco, porque ese requisito no está en la Constitución y si la cumplimos, organizados en veedurías, podremos los ecuatorianos asegurarnos de que se nombre a quienes lo merecen. Quizás se logre y habremos dado un gran paso y crecido en democracia, quizás no se logre y entonces quedará claro que la propuesta de un país más democrático no era en serio y solo fue discurso. Nadie debe autoexcluirse y menos aún los más preparados porque no tienen derecho a dejarnos en manos de los mediocres.

El país ha elegido una nueva estructura y una nueva forma de ejercer la autoridad del Estado, es pues para todos y para todas y en el nuevo esquema, de la participación, de las veedurías, de la organización ciudadana, depende mucho de la vida del país.
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