Chile, Brasil, Bolivia y Ecuador están haciendo historia al lanzar la iniciativa “Actuemos YA por las mujeres y los niños”, para dar prioridad auténtica a la meta de salvar sus vidas. Para la Alianza para la Salud de la Madre, del Recién Nacido y del Niño y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es un honor apoyarles; como también hace, de modo especial, el Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, gran impulsor mundial de esta iniciativa.
Esta tarea no admite dilación. Cada año fallecen en la región más de 22.000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, así como cerca de 400.000 menores de cinco años. En el mundo, en el breve lapso requerido para leer este artículo morirán cuatro mujeres embarazadas o en el parto y ochenta niños o niñas menores de cinco años.
Reducir decisivamente estos dos graves problemas es parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, concretamente el cuarto y el quinto, pero el nivel de avance logrado no es aún el necesario para cumplirlos en el plazo previsto. Se requieren acciones decisivas para apurar el paso y hay que hacerlo ya, como ha alertado la Red de Líderes Mundiales creada y liderada por Noruega, en la cual la región está representada por la Presidenta Michelle Bachelet y el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La desigualdad que históricamente ha marcado a Latinoamérica y el Caribe afecta profundamente las tasas de mortalidad materna e infantil. Las poblaciones rurales, etnias originarias, afrodescendientes y pobres no tienen acceso oportuno a profesionales calificados y a servicios adecuados para la atención antenatal, del parto y del puerperio.
De ahí que la iniciativa hace énfasis en mejorar la capacitación en la gestión en el área materna y neonatal, en capacitar enfermeras y matronas, o parteras, para asistir en el parto y en el manejo del alto riesgo obstétrico, y en compartir conocimientos en la atención del parto con enfoque multicultural.
Se trata, además, de una alianza de cooperación horizontal (“Sur-Sur”), pues todos los participantes en esta iniciativa regional son países en desarrollo. En posteriores etapas se incorporarán, además de Sudamérica, países de Centroamérica y el resto de la región.
Esta iniciativa cuenta con el compromiso político esencial para el cambio, financiación sustentada en el tiempo y un plan de difusión y movilización comunitaria para estimular una demanda de servicios de salud, que a su vez será satisfecha mediante las actividades de capacitación y gestión que generarán más y mejores profesionales en este campo. Es la respuesta integral de la Región a una tragedia silenciosa y al imperativo ético de reducir la mortalidad materna e infantil, para que todos podamos, parafraseando a Violeta Parra, cantar unidos “Gracias a la Vida”.
*Directora de la Organización Panamericana de la Salud y Director de la Alianza para la Salud de la Madre, del Recién Nacido y del Niño, respectivamente.