Viernes 03 de octubre del 2008 Internacionales

La palabra austeridad retorna a Venezuela

AFP | CARACAS

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CARACAS. El presidente Hugo Chávez durante su último discurso en el Poliedro de Caracas, en un mitin del Partido Socialista.

Derroche de gastos en la revolución bolivariana pasa la factura al gobierno de Venezuela.

Tras la fuerte expansión del gasto público en Venezuela, impulsada por el boom petrolero, el gobierno del presidente Hugo Chávez habla de austeridad por primera vez en casi diez años, temiendo que la actual crisis financiera reduzca los precios del crudo.

Aunque Chávez insiste en que Venezuela está preparada para resistir “el terremoto” financiero global, su vicepresidente, Ramón Carrizález, sorprendió al anunciar que la “austeridad” será el criterio fundamental para la elaboración del presupuesto del 2009.

“El gobierno sabe que el año entrante será complicado, con un mundo que pudiera entrar en recesión por la crisis de EE.UU., lo cual podría afectar los precios del petróleo”, dijo el analista Asdrúbal Oliveros.

Crítico acérrimo de las “recetas neoliberales” que aconsejan vigilar el gasto público, Chávez aprovecha la bonanza petrolera para promover un programa económico socialista que estimula el crecimiento a través de la expansión presupuestaria y la intervención directa del Estado en la economía.

Pero ahora el mandatario fustiga el derroche, habla de ahorro y de despidos masivos de trabajadores del Estado, que se han duplicado desde que asumió el poder en 1999 para llegar a dos millones de personas en junio, según cifras oficiales.

Las ventas de petróleo, principalmente a EE.UU. (1,2 millones de barriles diarios), son el 50% de ingresos y el 90% de las divisas. Según analistas, si el crudo baja de 90 dólares “la economía no se sostendría”.

El ministro de Planificación, Haiman El Troudi, ha anunciado revisiones en la plantilla de trabajadores, los contratos de servicios, la compra de bienes y el consumo de energía.

En sus últimas alocuciones, Chávez critica el “cobro excesivo” de horas extras de los funcionarios o el derroche de electricidad. Ha pedido reducir los gastos “superfluos en publicidad y celebraciones oficiales” e instó a racionalizar el consumo de gasolina subsidiada que se vende a un irrisorio precio de 0,046 dólar el litro.

Pero analistas consideran que además se deben eliminar las “donaciones” a otros países, la compra de armas (4.400 millones de dólares) y los proyectos extravagantes.

Domingo Maza Zavala, ex directivo del Banco Central, considera que no será sencillo recortar el gasto público sin mermar el crecimiento económico o aumentar la conflictividad social, pues “no es fácil despedir a más de un millón de personas de la noche a la mañana”.
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