Viernes 03 de octubre del 2008 Sucesos

Delincuencia acecha a los repartidores

Los ladrones roban desde los celulares de los vendedores hasta camiones con  mercadería.

De lunes a viernes, a las 06:40, Carlos Avilés sale de su casa, en el suburbio, para trabajar en su motocicleta como recaudador.

Él pide a Dios todos los días que cuide a su esposa y tres hijas. Pero en realidad cree que la oración la necesita mucho más él que ellas.

Como un trabajo difícil y peligroso, define Carlos su labor, pues debe recorrer con su moto distintos sectores de la ciudad para cobrar dinero o notificar letras vencidas para un conocido almacén de venta de electrodomésticos. 

“En seis años de recaudador, en varias compañías, me han robado varias  veces”, recuerda Carlos, quien con amargura se refirió a la vez que delincuentes se llevaron su transporte.

“Dos tipos me interceptaron en el Guasmo y me robaron mucho dinero y la motocicleta”, relata Avilés, quien mantuvo una deuda por dos años para pagar una nueva, pues el almacén en el que trabajaba en ese entonces no le reconoció el valor del automotor.

“Hay empresas que no se preocupan por el trabajador y lo exponen”, reflexiona  el recaudador mientras revisa sus recibos para decidir qué lugar visitar.

Las historias se repiten a lo largo de un recorrido por el suburbio, Bastión Popular, vía Perimetral y los Guasmos. En este último sector Alejandro Mendieta, de 51 años, trabaja repartiendo productos de Pronaca en tiendas y restaurantes.

En una despensa del sector conocida como La Parada 11, en el Guasmo sur, Mendieta relata las veces que fue víctima de asaltantes. “Son tantas que ni recuerdo, pero sí se han llevado mucha plata”, dice Mendieta, quien en el último asalto, hace dos meses, perdió mil dólares.
Renunciaron por miedo
David N.N., quien laboraba hace años en una distribuidora de pan, renunció a su negocio el día que se salvó de morir durante un atraco en Bastión Popular, en el norte.

El hombre, que ahora trabaja  en una oficina, recuerda que fue interceptado por tres sujetos que iban en un auto, quienes lo secuestraron para robarle 300 dólares. Luego uno de los antisociales lo apuntó en la cabeza y disparó, con la suerte de que el tiro se le encasquilló.

“Fue un milagro, desde ese momento dejé el trabajo porque para mí fue una señal de Dios”, relata David.

Para Abraham Rodríguez, vendedor de la compañía Celyasa, que distribuye licores, son riesgos que se corren. 

Rodríguez recorre todos los días la cooperativa Miami, La Playita y el conocido Callejón de la Muerte, en el Guasmo.

El vendedor asegura tener un secreto para evitar que no le roben todos los días: “Me muevo bien, nunca salgo por el lugar donde entro”.

Existen otros métodos para cuidarse, revela José Solís, vendedor de Unilever.

Él junto a 20 de sus compañeros se reúnen todos los días antes de ingresar al suburbio. “Trazamos estrategias y planeamos hasta dónde no más llegar”, dice Solís mientras expone su plan de trabajo a su compañero Humberto Quintero.

Al igual que Avilés, Rodríguez y Solís existen cientos de vendedores anónimos que arriesgan sus vidas a diario para mantener a sus familias. De 30 personas encuestadas, entre recaudadores y vendedores, todos reconocieron  que su trabajo es peligroso; a pesar de eso agregaron que es una labor que alguien debe hacer.

DETALLES: Policía en sectores

Denuncias de ciudadanía
En un sector del suburbio, la dueña de una despensa asegura que a diario varios recaudadores le encargan sus pertenencias para ingresar a sectores peligrosos. La mujer señala que la Policía no tiene reacción cuando se trata de asaltos en estos sectores.

Falta de apoyo
El subteniente Juan Jaramillo, coordinador de la UPC, lamentó la falta de apoyo de la ciudadanía. El uniformado lamenta que los moradores de estos sectores marginales ocultan a los antisociales por temor. “Están amenazados y por eso esconden a los ladrones y no los denuncian”.

CRONOLOGÍA: Asaltos y asesinatos

2007, 27 de diciembre
En la vía Perimetral, Antonio Mosquera Alvarado, de 38 años, recaudador de almacenes Calderón, fue asesinado de tres disparos, a las 10:00, cuando iba a la agencia de Servipagos ubicada en el kilómetro 6½ de la vía a Daule, para realizar un depósito de  4.061 dólares. Testigos del crimen señalaron que el recaudador fue interceptado por delincuentes que se movilizaban en un vehículo y dos motocicletas.

2008, 27 de agosto
Édison Castillo, vendedor de Nestlé, fue asaltado en la 16 y Francisco Segura. Los delincuentes se llevaron 145 dólares que Castillo había recaudado de las ventas.

2008, 28 de agosto
Con siete puñaladas Joffre Juan Bustamante Briones, comerciante de bisutería y perfumes, fue asesinado en Bastión Popular, cuando cobraba con su esposa el dinero de las ventas.

2008, 22 de septiembre
Mercadería valorada en 17.280 dólares fue sustraída por delincuentes tras amedrentar a Ricardo León, vendedor de Nestlé. El asalto sucedió en la vía a Daule.
 
2008, 23 de septiembre
Hernán Terán, vendedor de la empresa La Fabril, fue asaltado en Fertisa (sur) por dos sujetos que se llevaron 528 dólares.
 
2008, 24 de septiembre
Cuando entregaban productos en Las Orquídeas (norte), delincuentes asaltaron a Demecio Jiménez, repartidor de Geyoca. Los hampones se llevaron  353 dólares y las pertenencias de Jiménez y de sus dos ayudantes.

2008, 29 de septiembre
Delincuentes a bordo de tres vehículos interceptaron, a las 24:00 en la vía a Daule, a los recaudadores Gabriel Muñoz Villacrés y Dilberto Gorozabel cuando transportaban 2.913 dólares, producto de la recaudación de los buses de la Metrovía.

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