- OCT. 02, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
La oposición, por ejemplo, quizás debería concentrar sus argumentos en los asuntos de mayor sustancia, para que el ciudadano de a pie no se pierda en un mar infinito de denuncias y al menos pueda comprender las líneas gruesas del debate.
Del lado del régimen, habrá que evitar en la medida de lo posible tantas declaraciones de funcionarios que no siempre coinciden, sobre qué ocurrirá por ejemplo con la Corte Suprema, cómo habrá que conformar el Congresillo o cómo debe interpretarse la nueva Constitución. Lo oportuno sería una sola postura oficial pública para poder considerarla convenientemente.