miércoles 01 de octubre del 2008 Columnistas

El día después de mañana

No he visto la película  El día después de mañana,  pero su título me resulta muy sugerente. Sobre todo luego del referéndum celebrado el domingo y la crisis de Estados Unidos, que arrastrará consigo varias economías del planeta, sobre todo a los países latinoamericanos sometidos a su área de influencia directa. Un imperio que se cae sobre sí mismo, como el derrumbe de las torres gemelas, produce un efecto devastador. Brzezinski en su libro viejo de ya 11 años, El Gran Tablero Mundial, sostiene que los imperios tienden a durar históricamente cada vez menos, Estados Unidos está al final del suyo. Nosotros enfrentaremos la crisis mundial y el reajuste de poderes y de actores con un remezón interno y constitución nueva.

Los mensajes que recibo en mi correo a propósito del referéndum me parecen de un sentido común a toda prueba, más cuando provienen de amas de casa que no escriben en un periódico. Frente a los múltiples análisis académicos y políticos, la interpretación que me envía una mujer viuda enfrentada a la sobrevivencia del día a día,  estirando una jubilación que llega hasta el 20 de cada mes, me parece muy interesante y lleno de sabiduría. Así que transcribo comentarios de una abuela de 67 años, de mi país de origen Uruguay.

“Estoy muy interesada en el referéndum de Ecuador y en su Presidente. Es un típico representante del populismo, fenómeno emergente en la política sudamericana. Pero por algo se da…

“Lo que parecen plantear estos fenómenos son respuestas prácticas a crisis muy profundas y si se agrega que sus representantes son provenientes de su mismo estrato social, que hablan su mismo lenguaje, la seducción es total. Para permanecer tienen que tomar medidas económicas fundamentalmente rápidas y eficaces, que mantengan cautivados a los votantes. El tema es convertir un caudillo populista en un líder político. Es todo un desafío. Pero la política se aprende y si todos enderezan en esa dirección –hablo de los medios de comunicación– los aportes hacen que sea muy positivo el cambio. Entre una izquierda atildada y un populismo francachón, dicharachero, revanchista y por qué no, bie n intencionado, hay que encontrar lo que le sirva a la gran cantidad de gente postergada que está harta de serlo.

“Tengo toda la información de las elecciones vía EL UNIVERSO. Es un resultado contundente. Evidentemente a la gente le gusta el ‘estilo Correa’, fundamentalmente en los sectores ‘populares’, que son en definitiva los que hacen los grandes cambios. Las banderas de nacionalización de riquezas, sacar la base de Manta, pero fundamentalmente lo que se interpreta como posibilidad de mayor salario y mejor reparto de la torta económica me parece que seducen a los más pobres, cansados de lidiar para conseguir lo imprescindible. Saben que tienen un país con riqueza –mucha– y ¿por qué a ellos no les toca nada? Las ideas radicales dichas con fuerza de aplanadoras encandilan al más ciego y los deciden, total no tienen mucho que perder y sí bastante que ganar. Además su Presidente es francamente seductor, un combo imbatible.

“Los que lo votaron harán que se concreten cambios fuertes, de lo contrario lo sacan... A los ecuatorianos, según sé, no les cuesta mucho hacerlo.

“En verdad creo que Ecuador está haciendo una historia más justa, más solidaria, aunque lo haga como el paisaje tipo montaña rusa.

“Les deseo que puedan interpretar este resultado, los pueblos no son tontos, y que entre todos construyan el Ecuador que necesitan y merecen”.

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