- OCT. 01, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Especialistas en canes consideran que mascotas que atacaron a niño en Quito estaban mal.
La muerte de Ignacio, el niño de 7 años después de ser atacado por dos perros de raza pitbull, levantó el debate de medidas de seguridad que deben tener los dueños de canes.
Sandra Morales, de la organización Protección de Animales Ecuador, y el mayor William Villarroel, del Centro de Adiestramiento Canino de la Policía, coinciden en que “no existen perros peligrosos”. Lo que pasa, explican, es que sus propietarios no les dan el cuidado necesario y los canes atacan.
De acuerdo con los indicios del hecho, eso es lo que sucedió en el caso de Ignacio. El infante falleció el viernes pasado alrededor de las 17:30, en la terraza de su casa, ubicada en Carcelén bajo (en el norte de la Capital), a donde subió porque quería jugar con los animales.
El hecho de que las mascotas estaban encerradas en una terraza llama la atención de Sandra Morales y William Villarroel. Ambos indican que ese lugar no era el indicado para tener a perros de esa raza.
Los pitbull son animales grandes y fuertes. Por esa razón necesitan estar en lugares amplios para descargar sus energías, dicen los especialistas.
Morales afirma que los lugares estrechos expuestos a mucho sol o lluvia estresan a los animales. Esto les produce que reaccionen con violencia cuando alguien se les acerca.
A pesar de eso, Ignacio se aproximó a los canes. Uno de ellos, el macho, recién tenía quince días en esa casa. Su propietario lo llevó ahí para que tenga crías con la hembra.
Este dato también es criticado por los especialistas, pues el animal no conocía bien el ambiente ni el núcleo familiar, deducen ambos. Según ellos, la sociabilidad de los canes es fundamental para evitar un ataque. Por eso, no hay que aislarlos.
“Los perros grandes tranquilamente pueden jugar con niños, siempre que se les haya acostumbrado desde cachorros”, afirma Morales.
Todas estas observaciones no se tomaron en cuenta en la casa de Ignacio. A los pocos minutos de que él se acercó a los perros, los ladridos llamaron la atención de la madre del pequeño.
Cuando ella subió a la terraza, los perros ya habían atacado al niño. La mujer se enfrentó a los pitbull para rescatar a su hijo. Como resultado, uno de los animales le mordió el brazo. Entonces, fue cuando pidió auxilio a sus vecinos, quienes lograron sacar a Ignacio de la terraza.
De inmediato fue llevado al hospital Pablo Arturo Suárez, donde llegó sin vida, pues falleció por un shock respiratorio. Mientras eso sucedía en la casa asistencial, en Carcelén un grupo de moradores, vecinos de Ignacio, intentaban sacrificar a los animales, pero como estaban muy agresivos, buscaron la ayuda de los policías, quienes tampoco pudieron controlarlos y optaron por matarlos.